miércoles, 19 de noviembre de 2014

Las Mujeres en la Era de Stalin: La lucha de las mujeres soviéticas contra el velo (Anna Louise Strong)

El cambio de estatus de la mujer ha sido una de las transformaciones sociales más importantes en todas las regiones de la URSS. La Revolución trajo consigo la plena igualdad legal y política para las mujeres: la industrialización proporcionó la base económica para un salario igual. Pero en cada pueblo y aldea las mujeres aún tuvieron que luchar contra costumbres centenarias.Por ejemplo, llegaron noticias de un pueblo de Siberia en el que, después de que las granjas colectivas otorgaran la independencia económica a las mujeres, éstas convocaron una huelga en protesta por el maltrato físico a las mujeres y acabaron con esa costumbre consagrada en una semana.


"Todos los hombres se burlaban de la primera mujer que elegimos para nuestro soviet rural", me contó una presidenta de aldea, "pero en la siguiente elección elegimos a seis mujeres, y ahora somos nosotras las que nos reímos". Conocí a veinte de estas mujeres presidentas de aldea en 1928, en Siberia, a bordo de un tren destinado a un Congreso de Mujeres en Moscú. Para la mayoría de ellas éste era su primer viaje en tren, y sólo una había estado fuera de Siberia. Habían sido invitadas a Moscú para asesorar al gobierno acerca de las demandas de las mujeres. Sus respectivos distritos las habían elegido a ellas como representantes.

 La lucha más tenaz de todas por la liberación de la mujer tuvo lugar en Asia Central. Aquí las mujeres eran bienes inmuebles vendidos en temprano matrimonio, a partir del cual nunca volvían a ser vistas en público sin el horrible "paranja", un velo largo y negro de crin tejida que cubría el rostro entero dificultando la respiración y la visión. La tradición otorgaba a los maridos el derecho a matar a sus mujeres si se quitaban el velo; los mullahs (sacerdotes musulmanes), apoyaban esta costumbre en la religión. Las mujeres rusas trajeron el primer mensaje de libertad: fundaron clínicas de atención a la infancia, donde las mujeres nativas se quitaban el velo en presencia de otras personas. En estos lugares se discutían los derechos de las mujeres y los males del velo. El Partido Comunista ejercía presión sobre sus miembros para que permitieran a sus mujeres quitarse el velo. 

Cuando visité por vez primera Tashkent, en 1928, una conferencia de mujeres comunistas anunciaba:En pueblos atrasados nuestras militantes están siendo violadas, torturadas y asesinadas. Pero este año debemos terminar con el insidioso velo; éste debe ser un año histórico".
"
Incidentes espantosos siguieron a esta resolución. Una alumna de una escuela de Tashkent dedicó sus vacaciones a manifestarse en favor de los derechos de la mujer en su pueblo natal. Su cuerpo descuartizado fue devuelto a la escuela en un carro que llevaba escritas las siguientes palabras: "Esto a cambio de tu libertad para las mujeres". Otra mujer había rechazado las atenciones de un terrateniente y se había casado con un campesino comunista; una cuadrilla de dieciocho hombres, incitados por el terrateniente, la violaron en su octavo mes de embarazo y luego la asesinaron y arrojaron su cuerpo al río.

 Muchos poemas fueron escritos por las mujeres para expresar su lucha. Cuando Zulfia Khan, una luchadora por la libertad, fue quemada viva por los mullahs, las mujeres de su pueblo escribieron este lamento:

¡O, mujer, el mundo no olvidará tu lucha por la libertad!
Tu llama, que no piensen que te ha consumido.
La llama en la que ardiste es una antorcha en nuestras manos.

La ciudadela de la opresión ortodoxa era Santa Bokhara. En este lugar se organizó una dramática retirada colectiva de velos. Se extendió la noticia de que algo espectacular iba a ocurrir el Día Internacional de la Mujer, el 8 de Marzo. Aquel día se celebraron mítines masivos de mujeres en muchas partes de la ciudad, y las oradoras animaron a todas las mujeres presentes a quitarse el velo a la vez. Las mujeres marcharon sobre la plataforma, arrojaron sus velos delante de las oradoras y luego desfilaron por las calles. Las tribunas se habían instalado donde los líderes del gobierno solían saludar a las mujeres. Otras mujeres se unieron al desfile desde sus casas y arrojaron sus velos sobre las tribunas. Este desfile rompió la tradición del velo en Santa Bokhara. Muchas mujeres, por supuesto, se pusieron otra vez los velos antes de enfrentarse con sus maridos airados. Pero desde aquel día el velo se vio cada vez menos.

El poder soviético empleó muchos medios para la liberación de las mujeres. La educación, la propaganda, la legislación, todo fue utilizado. Se celebraron grandes procesos públicos para juzgar a los maridos que asesinaban a sus mujeres; la presión de la nueva propaganda dio la razón a los jueces que aplicaban la pena de muerte para castigar los actos que la vieja costumbre no consideraba criminales. El instrumento más importante para liberar a las mujeres fue, como en la propia Rusia, la reindustrialización.

Visité una nueva fabrica de seda en la Vieja Bokhara. Su director, un hombre pálido y exhausto que trabajaba infatigablemente en la construcción de una nueva industria, me dijo que no esperaban que la fábrica obtuviera beneficios durante mucho tiempo. "Estamos entrenando a las mujeres del pueblo para que sean el nuevo personal de las futuras factorías de seda del Turquestán. Nuestra fábrica es la fuerza conscientemente aplicada que ha roto la costumbre de llevar velo en las mujeres; exigimos que las mujeres se quiten el velo dentro de la fábrica".

 Las jóvenes trabajadoras textiles escribieron canciones sobre el nuevo significado de su vida,cuando cambiaron el velo por el tocado o pañuelo ruso.

Cuando emprendí el camino a la fábrica 
Encontré allí un nuevo pañuelo,
Un pañuelo rojo, un pañuelo de seda,
¡Comprado con el trabajo de mis propias manos!
El rugido de la fábrica está en mí.
Esto me da ritmo.
Esto me da energía.

 No podemos leer lo anterior sin recordar, en contraste, la "Canción de la Camisa" de Thomas Hood, que habla de las condiciones de las primeras fábricas de Gran Bretaña.

Con dedos cansados y magullados,
Con párpados pesados y rojos,
Una mujer se sentó, en harapos nada femeninos, 
A manejar su aguja y su hilo.
La puntada, la puntada, la puntada, en la pobreza, el hambre y la miseria,
Y de todos modos, con una voz de diapasón doloroso,
Cantó la canción de la camisa.

 En la capitalista Gran Bretaña, la fábrica era un instrumento de explotación para el beneficio privado de unos pocos. En la URSS no sólo era un medio para crear riqueza colectiva, sino también un instrumento utilizado de manera concienzuda para romper los grilletes del pasado. 


Fuente: http://euskalherriasozialista.blogspot.com.es/

domingo, 9 de noviembre de 2014

La UNICEF y la OMS esterilizan masiva y encubiertamente a las mujeres africanas

El martes 4 de noviembre la Asociación de Médicos Católicos de Kenya denunció en un comunicado público que en una vacuna contra el tétanos administrada a 2,3 millones de niñas y mujeres había encontrado un antígeno que les provoca abortos espontáneos. Esta vacuna la administraron la Organización Mundial de la salud y la UNICEF.

"Hemos enviado seis muestras de todo Kenya a unos laboratorios del sur de África. Han dado positivo al antígeno de la hormona HCG", dijo el doctor Muhame Ngare del Mercy Medical Center de Nairobi, portavoz de la Asociación de Médicos Católicos de Kenia.

El doctor Ngare denunció que "la campaña no tenía el propósito de erradicar el tétanos neonatal sino que era un ejercicio coordinado de esterilización masiva con una vacuna que regula la fertilidad. La prueba se presentó en el Ministerio de Salud antes de la tercera ronda de vacunaciones, pero fue ignorada".

No es ninguna novedad. Desde hace décadas los países africanos son un laboratorio para experimentar en vivo con planes médicos de esterilización en masa, mutaciones genéticas, vacunas, infecciones y virus. Se trata de proyectos de las multinacionales farmacéuticas, e incluso militares algunos de ellos, que cuentan con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, la UNICEF y ONG, y están financiados por fundaciones con supuestos fines caritativos y altruistas, especialmente la Fundación Gates.

En la actualidad la fundación de Bill Gates, un malthusiano declarado, es el mayor contribuyente a Estados Unidos y Gran Bretaña. Hace unos años su directora, Margaret Chan, reconoció que su presupuesto estaba siendo restringido, por lo que se veía obligada a tener en cuenta "los intereses de los donantes".
los presupuestos de la Organización Mundial de la Salud. Entrega más dinero a este organismo que

Supuestas campañas mundiales de vacunación contra el tétanos o la meningitis encubren proyectos imperialistas de esterilización masiva de las mujeres del Tercer Mundo, es decir, de exterminio de la población.

En muy diversos países, tanto de África como de Asia o Latinoamérica, las congregaciones católicas y los islamistas son los que más han destacado en la denuncia de estos planes de aniquilación.

"Bajo el yugo imperialista, la maternidad está hasta tal punto condicionada que, en ocasiones, tener muchos hijos es una forma de combatir los planes de exterminio de muchos de los pueblos sojuzgados. En Puerto Rico, por ejemplo, en sólo 10 años, el imperialismo ha esterilizado al 80 por ciento de las mujeres en edad de procrear; es decir, casi a la totalidad de las mujeres fértiles. El régimen racista de Sudáfrica está estudiando la puesta en marcha de un plan para la esterilización masiva de las mujeres negras; al tiempo, a las mujeres blancas se les niega la utilización de anticonceptivos para fomentar el aumento de la población blanca. En Brasil, México y otros países latinoamericanos, se han llevado a cabo campañas masivas de esterilizaciones en determinadas zonas populares. En Bangladesh, los médicos y todo el personal sanitario reciben incentivos económicos por cada esterilización practicada y, si no consiguen cubrir al menos un 70 por ciento de la cuota mensual estipulada, son despedidos de sus trabajos."

Fuentes:

http://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/2014/11/la-unicef-y-la-oms-esterilizan-masiva-y.html

"La mujer en el camino de su emancipación" Carmen Jiménez Castro

jueves, 16 de octubre de 2014

La mujer en la mina

En las entrañas de la tierra, donde siempre la oscuridad se posa sobre las manos de la necesidad, donde siempre el mejor amigo es el grito del compañero o compañera, la voz temblorosa del miedo. Allá en la mina donde el carbón es el pan negro de todos los días. Donde las estrellas son tus hijos, y el sol, un plato redondo caliente lleno de comida y una sonrisa de postre. Allá en la mina, donde el agua y la humedad se hacen cómplices junto a las partículas de sílice para arrebatar vidas silenciadas, donde el grisú y los derrumbes se dan la mano para engañar a los hombres y mujeres de la mina. Aquellos años de duro trabajo después de una posguerra durísima, llena de hambre y necesidades. Siempre ese trato exquisito entre la naturaleza y el ser humano, ese respeto que hay que tener a lo que se arrebata a la tierra sin pedirle permiso; esa necesidad del subsuelo para sobrevivir la gran mayoría, y donde solo unos pocos son los elegidos para tan duro trabajo. En ese tira y afloja hay que adelantarse a los presagios, hay que adelantarse a los accidentes, hay que adelantarse al temido grisú y en algunas ocasiones, al pájaro enjaulado, y a la vez, hay que luchar para cambiar las cosas y las condiciones de trabajo. Así y todo, la mina se llevó y lleva miles de vidas para la subsistencia de sociedades ignorantes de este tipo de trabajos, y que disfrutan cómodamente en los sofás y con la televisión y las luces encendidas sin acordarse de dónde viene la energía eléctrica, entre otras muchas utilidades que tiene el carbón.

Y qué me decís de las mujeres mineras, las madres del silencio, las que guardaban carbón en los
 bolsos y de vez en cuando se lo quitaban a los camiones para atizar las cocinas y las estufas de hierro fundido; las que siempre tenían una bola de anís en los bolsillos del mandil, y te sonaban los mocos en su regazo; las que amamantaban con leche de coraje y rabia y en muchas  ocasiones eran maltratadas  por maridos y compañeros; las que lavaban y cribaban el carbón en las minas para  que los ricos tuvieran menos humo y hollín en las casas, y que cobraban la mitad que los mineros.

Qué podéis contarme de las carboneras viudas de carro y mula, de soledades de lágrimas compartidas con el hastío. Y ahí están en la memoria de los hijos criados a pan negro y necesidades; los abuelos de hoy, mineros que han visto con sus ojos y sus lágrimas el derrumbe de una forma de vida tan llena de injusticias. Mujeres como Olvido la minera, que estuvo picando ocho años en las minas de Fabero, entre 1962 y 1970, porque cuando su marido enfermó fue a pedirle al dueño de la mina que la dejara trabajar por él y el patrón  le contestó que… “si me sacas lo mismo, a mí qué me importa quién lo pique” (aunque, claro, con los papeles a nombre del marido, porque ella no podía figurar ni para cobrar ni para nada) y que “rompió aguas” a las doce de la mañana, picando, y a las tres de la tarde ya había parido su sexto hijo, que por poco lo pare entre el carbón… O aquel otro episodio donde un funcionario osó decir que las mujeres no servían para la mina, y casi lo tuvo que sacar la guardia civil escoltado… “Bocazas, le gritó una minera… nosotras tenemos más que ver en la mina que los hombres, aparte de trabajar en ella, os parimos, tenemos que enviar allí a nuestros  hijos y maridos… y somos las que tenemos que llorarlos…”.



Aquellas interminables jornadas que empezaban ordeñando la vaca, vistiendo a los guajes para ir a la escuela, de allí a las escombreras a escoger carbón, o tirar del ronzal de las mulas para sacar las vagonetas llenas de mineral; otras cargaban vagonetas a pala como cualquier ayudante minero… la merienda escasa y compartida, la casa de nuevo, la cuadra, la huerta y el marido que también quería su ración de cariño… Mujeres mineras que en silencio llenaban la despensa con los primeros economatos ganados a fuerza de huelgas y hambre, y la cocina económica siempre tirando, amortiguada en los fríos inviernos, el agua caliente para el baño en el balde de zinc… y las trébedes, donde se apoyaban las penas encima de los cansados brazos… y se dormían entre sueños de vestidos de colores  y peinados a la francesa con tocados. Muchas de estas mujeres mineras murieron reventadas y con silicosis de tercer grado; a algunas de ellas les fueron reconocidas sus enfermedades como profesionales de la mina. Y ahora vienen los listillos de turno, y quieren cerrar y matar parte de la historia de la supervivencia humana en Comarcas enteras llenas de vida… allá en la mina.

Extraído de: http://huelvasurlibre.blogspot.com.es/

lunes, 13 de octubre de 2014

Jertek A. Anchimaa: La primera mujer jefa de un Estado sin vínculos con familias reales y electa

La primera mujer jefa de un Estado sin vínculos con familias reales y electa fue Jertek A. Anchimaa en la desconocida República Popular Socialista de Tannu Tuvá, desde 1940 hasta que dicha República se incorporó a la Unión Soviética a finales de 1944.

Como curiosidad este pequeño país asiático declaró la Guerra a la Alemania nazi días después de que invadiera la URSS, aunque fue sobre todo un hecho simbólico. No solo no tenía vínculos con familias aristocráticas o reales sino que en sus orígenes fue una campesina pobre, desde los 18 años y durante los años '30 promovió las campañas de alfabetización en mongol y tuvano como miembro del Partido Popular Revolucionario de Tuva.


Fuente: Extraido de la página de facebook "En apoyo al marxismo-leninismo"

lunes, 29 de septiembre de 2014

Colombia: Movilizaciones contra las vacunas

El Carmen de Bolívar es una ciudad colombiana de 67.000 habitantes cercana al puerto caribeño de Cartagena de Indias que desde comienzos de este mes se ha puesto en pie con protestas y manifestaciones por un motivo poco habitual: los estragos de la vacuna contra el virus del papiloma humano.

Más de 200 niñas y adolescentes vacunadas forzosamente de la ciudad padecen los mismos síntomas: desvanecimientos, dolor de cabeza, engorde de las extremidades, manos heladas y tez pálida. El Hospital local de Nuestra Señora se ha colapsado. Algunos días han llegado a ingresar simultáneamente hasta 70 niñas.

Aunque los expertos dicen desconocer las causas del fenómeno, a los afectados no les cabe ninguna duda de que es consecuencia de los efectos secundarios de la vacuna administrada a las jóvenes. Incluso el presidente de la República, Juan Manuel Santos, se ha visto obligado a intervenir, imputando los sucesos a un "fenómeno de sugestión colectiva". Desplazado a la región como consecuencia del problema, al ministro de Salud Alejandro Gaviria le han recibido con manifestaciones en las calles. La ira de la multitud ha subido de tono cuando, para ocultar la gravedad del hecho, los expertos y los políticos les han tratado como si fueran histéricos.

En la mayor parte de la prensa colombiana el tratamiento de la noticia ha sido repugnante, como cabía esperar. "La vacuna contra VPH no afectó salud de niñas", titulaba el diario El Universal (1) haciéndose eco de los responsables del Ministerio de Salud sin que hubieran emprendido ninguna investigación.

En Colombia, la vacuna contra el virus del papiloma humano se ha administrado a 2,9 millones de jóvenes comprendidas entre los 9 y los 16 años. Se trata del Gardasil, un producto de la multinacional farmacéutica Merck que ya ha causado la muerte de tres niñas en España e incontables enfermedades en miles repartidas por todo el mundo.

En la ciudad, la imagen más corriente de las últimas semanas es la de un padre atemorizado que llevaba en ambulancia a su hija al servicio de urgencias del hospital. Sólo en el fin de semana 120 niñas han sido ingresadas en urgencias. Los afectados se empiezan a organizar y la semana pasada se manifestaron por las calles exigiendo que se formara una comisión de investigación. El alcalde de la localidad, Francisco Vega, que también es médico, ha explicado que el problema comenzó en el mes de mayo y que desde entonces se ha ido agravando progresivamente.

El gobierno ha enviado expertos que han tomado muestras de sangre de las adolescentes locales. Pero antes de saber los resultados ya han adelantado que no hay pruebas de que la vacuna de Merck sea la causante del problema y que quienes afirman lo contrario se basan en "opiniones y prejuicios". Veronica Trulin, portavoz de la multinacional Merck para América Latina se ha negado a realizar comentarios sobre lo que consideran como "especulaciones" sobre el Gardasil (2), una vacuna que -como tantas otras- también utiliza aluminio como coadyuvante.

Actualmente los laboratorios de Merck se encuentran trabajando sobre otra vacuna que sustituya a la anterior y evite sus efectos secundarios. Las estimaciones son de 10.000 afectados por los efectos del Gardasil en todo el mundo, de los cuales 142 han fallecido, la mayor parte de ellos en el Tercer Mundo cuyos habitantes son utilizados como cobayas por los laboratorios.

Varios países, como Japón, han retirado la vacuna y en noviembre del pasado año el Estado francés reconoció oficialmente que a una niña de 15 años el Gardasil le causó una reacción de inflamación aguda del sistema nervioso, obligando a la multinacional farmacéutica a indemnizarla lo cual, a su vez, provocó una avalancha de demandas judiciales. En España también se ha formado una Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma que ha interpuesto varias reclamaciones judiciales.

La vacuna no sólo tiene consecuencias indeseables sobre la salud de las jovénes sino que, además, provoca esterilidad. Hace décadas que la estrecha asociación entre numerosas vacunas y la esterilidad ha conducido a sospechar que detrás de las sucesivas campañas de la Organización Mundial de la Salud, a pesar de los variados pretextos sanitarios, se encubra una política mundial malthusiana de control de la natalidad en el Tercer Mundo.

En todo el mundo las campañas masivas de vacunación contra el virus del papiloma se explican como consecuencia de los beneficios de la multinacional que fabrica el Gardasil, cuyas ventas superan los 1.000 millones. Producir una dosis cuesta 68 centavos de dólar. Si se comprara en una farmacia su precio sería de unos 60 dólares, excepto en Estados Unidos, donde su precio es de 200 dólares. Pero el negocio no es la venta privada, que tiene un mercado muy reducio a causa del precio, sino que el Estado la imponga masiva y "gratuitamente". Colombia ha gastado 300 millones de dólares, de los cuales casi 299 millones son beneficios para la multinacional: un negocio redondo a costa de la salud de las jóvenes del país.

Una medicina sometida al capitalismo funciona al revés: descuida la atención de los enfermos y se preocupa por los que están sanos.

(1) El Universal, 30 de agosto: http://www.eluniversal.com.co/regional/bolivar/vacuna-contra-vph-no-afecto-salud-de-ninas-de-el-carmen-de-bolivar-invima-169398
(2) CBS News, 28 de agosto: http://www.cbsnews.com/news/mystery-illness-hits-girls-in-small-south-american-town/


Fuente: http://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/

lunes, 15 de septiembre de 2014

Maria Osório deslocada à prisom de Mansilla de las Mulas (León) (Maria Osório trasladada a la prisión de Mansilla de las Mulas)

"A presa independentista Maria Osório Lopes foi deslocada na passada sexta desde a prisom de Soto del Real (Madrid) até a cadeia de Mansilla de las Mulas em León. Continua a estar dispersada a 200 quilómetros da sua casa familiar em Becerreá.

Maria, que já puido comunicar esta fim de semana passada com as/os suas/seus amigas/os e com a família comunicou que se atopa em bom estado físico e anímico. Igualmente remitiu que, devido ao deslocamento, nom lhe estám a chegar cartas nestes dias polo que desde o Organismo Popular Anti-repressivo CEIVAR fazemos um chamamento a escrever-lhe de jeito maciço.

Maria Osório Lopes
C.P. Mansilla de las Mulas
Paraje Villahierro s/n
24210 Mansilla de las Mulas. León"

Traducción castellano:

"La presa independentista Maria Osório Lopez, fue trasladada el pasado viernes desde la prisión de Soto del Real (Madrid) hasta la prisión de Mansilla de las Mulas, en León. Continúa dispersada a 200 kilómetros de su casa en Becerreá.

Maria, que ya pudo comunicarse el fin de semana pasado con sus amigxs y su familia, comunicó que se encuentra en buen estado físico y anímico. Igualmente remitió que,en estos días, debido al traslado, no le están llegando las cartas por lo que desde o Organismo Popular Anti-repressivo CEIVAR hacemos un llamamiento a escribirle de forma masiva.

Maria Osório Lopes
C.P. Mansilla de las Mulas
Paraje Villahierro s/n
24210 Mansilla de las Mulas. León"

Fuente: http://www.ceivar.org/nova/

lunes, 18 de agosto de 2014

El mito sobre como los soldados soviéticos violaron a un sinfín de alemanas en Berlin

El mito sobre como los soldados rusos violaron al sinfín de  en Berlin, en general, corresponde al mito sobre como llevaron a la tumba a 85 mil prisioneros de Stalingrado sin prestarles la atención médica adecuada.

Primero, es sospechoso que el mito fue activado solamente 60 años después de la guerra. ¡Estaban callados con este tema tan sensacional durante todo el periodo de la Guerra Fria, cuando la semejante revelación sería más adecuada!

Así el falcificador inglés Antony Beevor se despertó solamente en 2002 ("Berlin: The Downfall 1945"), usando para su argumentación sobre todo las fotos del Ministerio de propaganda de Goebbels y también los datos de un libro de las feministas alemanas Helke Sander y Barbara Johr («Befreier und Befreite», 1992). Las feministas a base de un solo documento de una clínica infantil de Berlin sacaron sus conclusiones superextrañas sobre 2 millones de las alemanas violadas por los rusos.

En 2 palabras según este documento, los 12 de 237 (5%) niños nacidos en aquella clínica en 1945 y los 20 de 567 (3,5%) nacidos en 1946 fueron registrados como los rusos. Con esto los 5 de los primeros 12 y los 4 de los segundos 20 fueron niños de la violencia (las mujeres alemanas indicaron en estos 9 casos, que los padres fueron los rusos y que las violaron). Luego las feministas Helke Sander y Barbara Johr a base de los 9 casos con ayuda de las declaraciones de Goebbels, multiplicando, dividiendo, etc. sacan a la luz a las 2 millones de alemanas. Antony Beevor pinta el cuadro sobre las "hordas asiáticas" de los rusos y Max Färberböck filma la "Anonyma – Una mujer en Berlín", 2008.

La propaganda de Goebbels + 9 casos de la violencia registrados en 2 años en una clínica de Berlin = un best-seller de Antony Beevor y la peli de Max Färberböck.

La metodología de Helke Sander y Barbara Johr es absurda. Si la aplicamos a los datos de Hamburgo, resultará que los aliados occidentales violaron hasta 13 millones de alemanas, calculó Nikita Mendkóvich en su artículo "¿Quien violó a la Alemania?".

No soy idealista, entiendo perfectamente que después de las violencias y masacres organizadas (sic!) por los alemanes en los territorios de la URSS (mataron salvajamente, violaron 22 MILLONES DE LOS CIVILES), debería haber casos de la venganza de nuestra parte. Y los había, igual que también había fusilamientos de los violadores y saqueadores según las ordenes del estado mayor, preparadas al respecto:

"¡Oficiales y soldados! Nosotros entramos en el país enemigo. Cada uno de vosotros debe guardar autocontrol, cada uno debe ser valiente… La población que queda en los territorios conquistados, independientemente de su nacionalidad, sea alemana, checa, polaca, no debe ser sometida a ninguna agresión. Los culpables van a ser castigados según las leyes de guerra. En el territorio conquistado quedan prohibidas las relaciones sexuales. Por agresión y violación los culpables serán fusilados."

"Sobre el comportamiento en el territorio de Alemania", del 19 de enero de 1945


Osmar White, corresponsal de guerra de AUSTRALIA, simpatizante de los estadounidenses y ingleses,
nota que si los crimenes de los soldados estadounidenses se quedaban impunes, en el Ejercito Rojo reinaba la severa disciplina. Según Osmar White, por cierto, los gringos hasta organizaron un burdel en el campo de concentración Buchenwald amueblado con los muebles de saqueo - no había déficit de prostitutas en Alemania arruinada y sin embargo sí había violencia de parte de los estadounidenses, a la cual sus jefes hacían la vista gorda.

"La cantidad de las violaciones, robos y humillaciones  no es superior que en la zona de ocupación de los estadounidenses y ingleses, - escribe Osmar White. - Las historias salvajes de las barbaries rusas surgen por la exageración y alteración de los casos particulares... <...> Como dijo el jefe del buro anglo-estadounidense de prensa: "Entre los alemanes existe un fuerte y organizado movimeinto con el fin de sembrar la desconfianza entre los aliados con ayuda de los rumores y chismes...". Una mujer me contó tal historia, que se me pusieron los pelos de punta, pero al fin y al cabo ella se confesó que lo único que había visto con sus propios ojos fue como los borrachos oficiales soviéticos disparaban las pistolas en las botellas".

"Nuestra propaganda respecto a los rusos y lo que la población debería esperar de ellos en Berlin, fue tan exitosa, que nosotros llevamos a los berlinenses hasta el estado del extremo pavor", - se acuerda ayudante de Goebbels Werner Naumann. No es de sorprender, que los alemanes exgararan mucho.

Tampoco son sorprendentes las reacciones de los hitlerofilos europeos o hispanos ante tales desechos como  Antony Beevor o Max Färberböck. Lo que sí es extraño es como unos rusos se animen por la propaganda de Goebbels en su nueva redacción. Al parecer esta propaganda se cuadra muy bien con el complejo de inferioridad, que se cultiva en las periferias mundiales tantos siglos.

Como dijo un veterano de Wehrmacht: "Si ganan los otros - rusos, polacos, franceses, checos - si hacen con el nuestro pueblo siquiera 1% de lo que nosotros hacíamos con ellos durante 6 años, dentro de unas semanas no se quedará ni un solo aleman vivo".

No hicimos nada de esto, al revés les ayudamos a recuperarse. Porque el comunismo y fascismo son como día y noche.

Fuente:
http://guiademoscu.blogspot.com.es/2013/01/como-violamos-2-millones-de-alemanas.html

miércoles, 16 de julio de 2014

Palestina: El papel de la mujer en la lucha por la liberación de Palestina

La mujer palestina ha tenido un destacado y decidido papel en la lucha por la liberación de Palestina por muchas décadas. Si damos un vistazo a través de la historia, percibiremos los innumerables casos de mujeres que han dedicado su vida a esta lucha.

En 1920 los Palestinos se enfrentaban a dos fuerzas opresoras: los británicos y los inmigrantes hebreos. Frente a esta situación, las mujeres palestinas fueron pasando por varias facetas, primeramente, en lo social, ya que debido a los sangrientos acontecimientos, se hacen conscientes del sentido militante de cuidar a los lesionados, con ello van formando parte del movimiento de trabajo social voluntario, el cual una vez estando allí, les permitió integrarse, en la lucha social y política.

Luego en 1921, con la creación de la Unión de las Mujeres Árabes, la cual inicia actividades de tipo humanitaria y médica a favor de quienes luchaban contra el dominio inglés, van reflexionando que es importante no aislar la acción social de la acción política.

Posteriormente en 1929, se realiza el Primer Congreso de Mujeres Árabes palestinas, el cual contó con la participación de más de 300 delegadas de todo el país. Las participantes a tal evento elevaron protestas a la Sociedad de Naciones ante las terribles injusticias de las cuales eran víctimas los habitantes árabes. Al finalizar este congreso se emite una declaración en la cual se señala “apoyar a sus hombres en esta causa nacional”.

En la década de los años treinta, se organiza un movimiento llamado Zahrat Al-Okhowan, el cual estaba conformado por un nutrido grupo de mujeres militantes, quienes combatían la ocupación inglesa en Palestina.

En 1936, se lleva a cabo una huelga general, en reacción al desplazamiento que estaban llevando a caboduración de 6 meses. Ella buscaba boicotear todos los productos judíos y extranjeros. Con esta acción se logró además, la concientización de mujeres árabes de otros países, para que se solidarizan con Palestina. Gracias a ello, se realiza el Congreso de las Mujeres de Oriente en El Cairo en 1938 concretizando este fin.
los judíos contra los palestinos en sus territorios; en la misma participaron hombres y mujeres y tuvo una

Para el año de 1940, las mujeres incursionan en el mundo de la información, escuchándose por vez primera su voz en Radio Jerusalén. Así como también en la literatura con la publicación de poemas y cuentos, en los periódicos “Palestina” y “El Yihad”.

Siete años después, con la creación del Estado colonial de Israel por parte de la ONU y la partición de Palestina, cerca del 90 por ciento de la población palestina, fue expulsada de su territorio por la fuerza. ¿Cuál fué entonces la misión de la mujer palestina ante esta situación?. Cito las palabras de la activista palestina Reem Alnuweiri respecto a esto:
La mujer palestina también se convirtió en refugiada y su misión crítica fue mantener intacta la identidad nacional de Palestina. Ella tuvo que curar los dolores, reunificar las familias, asegurar la comida en la mesa junto a su compañero, y sobretodo, conservar la memoria… Los palestinos criados por familias de refugiados, que nunca vieron Palestina, tienen un claro panorama de ello, sólo por las memorias de sus madres y abuelas, y la trascendencia continúa a través de las generaciones”.

Igualmente durante la guerra de 1948, las mujeres ejercieron un rol importante. En la misma cavaron trincheras y refugios, y pelearon contra el ofensor en campos y ciudades.

En 1967, luego de la ocupación por parte de las tropas israelíes de los territorios de Gaza y Cisjordania, las mujeres palestinas participaron en protestas y marchas para combatir esta situación. Es importante destacar en este período, el nombre de Intissar Al Uazir, conocida como “Um Yihad”: madre, profesora de historia, oriunda de Gaza. Fue una de las primeras militantes palestinas, desde que tenía 15 años. Fue miembro del Consejo Nacional Palestino y del Consejo Revolucionario de Al Fatah. Asimismo fue durante un tiempo, en 1966, el “cerebro” de todas las operaciones militares de Al Fatah y dirigió la lucha junto con Ahmed El Atrach y Abu Ali Iyad. Ella nos relata que un día lluvioso de 1956, cuando tenía 15 años, encontraron una fosa común de jóvenes (hombres y mujeres), en Tel`Et El Muntar, ante el horror de tal escena, fue como un golpe en su cara, y decide luchar contra la dominación sionista en su territorio, nos dice que estas circunstancias son las que aceleran la concienciación revolucionaria.

Ya para finales de los sesenta, las organizaciones principales de resistencia reconocen que las mujeres palestinas son uno de los recursos más importantes que posee la revolución, además muchas mujeres jóvenes recibían entrenamiento militar.

En otro aspecto cabe señalar, que ya para finales de los años setenta, todas las facciones políticas palestinas tenían comités de mujeres, aparte de las muchas organizaciones de caridad para crear conciencia y educar a las mujeres para resistir la ocupación.

Cuando comenzó la primera Intifada o “Levantamiento” en 1987, nuevamente la mujer palestina jugó un papel significativo, al liderar las manifestaciones, creando comités de ayuda popular, y en el mantenimiento de campañas de boicot contra productos israelitas en las regiones de Gaza y Cisjordania. Al mismo tiempo se enfrentaban a las fuerzas israelíes en las calles al exigir, una vez se tomaba preso un niño palestino, su inmediata liberación, como si fuera su hijo.

Con la segunda Intifada, que comenzó el 28 de septiembre de 2000, las mujeres continúan llevando adelante, con esa fuerza de voluntad inquebrantable que las ha caracterizado, la resistencia contra las tropas israelíes para lograr la independencia de Palestina.

La mujer palestina ha tenido que dar una lucha titánica contra muchas situaciones, como el de ser forzadas a dar a luz en los puestos de control militar israelitas, del cual ya más de 20 mujeres y 36 niños han muerto, trayendo consigo entonces que aumenten los partos en el hogar, que den a luz en lugares con condiciones inseguras o no supervisados por personal capacitados en el área de salud, además de que se ha multiplicado el número de embarazadas que no han recibido cuidados prenatales debido a la restricción de movimientos, que mueran asesinadas bajo la metralla de algún soldado israelita, el tener que sufrir la pérdida de su hijo, esposo, padre, hermano, primo, tío u otro familiar o sino toda su familia, la destrucción de sus casas, la falta de trabajo, el soportar vejámenes, humillaciones, torturas, mala alimentación una vez están presas en las cárceles sionistas y si están embarazadas la situación se complica más aún, pues algunas de ellas ni tan siquiera les quitan las esposas en el parto, no reciben atención médica y sus hijos no tienen nada con que jugar y si lloran, sus madres son castigadas. El despojo de los árboles que una vez cultivaron, la confiscación de sus tierras, por parte de los nuevos racistas, los nuevos afrikaners de este siglo.

Éstos para reforzar su ocupación han bloqueado o destruido cientos de rutas, controlan todos los viajes entre Cisjordania y Gaza, han dividido los territorios en comunidades aisladas, prohibiendo que la población palestina pueda circular libremente entre ciudades y pueblos. Los viajes que antes sólo duraban minutos ahora duran horas. La población palestina necesita de permisos para viajar de una ciudad a otra, y muchas veces estos permisos son negados sin dar ninguna explicación. Debido a esto miles de personas se ven impedidas de poder viajar a sus puestos de trabajos, escuelas, hospitales, etc. Por otro lado se ha construido una masiva red de caminos la cual es, exclusivamente para los colonos judíos, asimismo un impedimento principal para la libertad de movimiento es la mal llamada “cerca de seguridad” israelí, el cual está duramente militarizado, pero que en realidad representa el nuevo símbolo del apartheid de este siglo.

Y ante la faz del mundo, todavía algunos países se atreven a llamarlos terroristas. Al respecto reflexiono y me pregunto: No les llaman así también a los insurgentes iraquíes por defender la dignidad y libertad de un pueblo masacrado por las garras del imperialismo yanqui?; hacen décadas, a los negros sudafricanos les llamaban salvajes por luchar por sus derechos, a los indígenas americanos bestias sin alma por no obedecer los mandatos de la corona española, a nosotros los panameños se nos culpó también por los hechos acaecidos el 9 de enero de 1964 y se nos llamaba comunistas por el sólo hecho de luchar por nuestra soberanía en todo el territorio y eliminar esa “quinta frontera”... Se pretende pues, hacer ver que las víctimas de las injusticias son los victimarios, nada más alejado y distorsionado de la realidad.

Pero frente a las balas, tanques, helicópteros, aviones de guerra F-16, misiles, bloqueo económico, se levantan todos los días hombres y mujeres que le hacen guerra a toda esta maquinaria del terror, mujeres que son un ejemplo de lucha, como Helua Zidan, quien al ver como asesinaron a sus hijos y esposo, se armó de valor y comenzó a disparar contra los soldados israelitas, Dallal Al Moghrabi, quien fue la primera joven palestina que participó en una operación militar, llamada “mártir kamel el Aduan, grupo de Deir Yessin”, al secuestrar un autobús en Tel-Aviv, en 1975, Maha Nassar, quien fue prisionera política, miembro del Frente Popular para la liberación de Palestina y de la liga Socialista Palestina, Leila Khaled, quién llamó la atención al mundo sobre la lucha de los palestinos cuando junto a otros camaradas del Frente Popular para la liberación de Palestina, secuestró 5 aviones en 1970 demandando la libertad de prisioneros políticos palestinos y en el cual también participó un mártir del Frente Sandinista de Liberación Nacional , y Hanadi Jaradat, valiente joven abogada, que a sus 28 años se convirtió en la sexta mujer suicida contra la ocupación colonial judía, y muchas otras heroínas de los barrios palestinos, dispuestas a sacrificar sus vidas por ver algún día su patria libre.
proyectiles de alta velocidad prohibidos por la comunidad internacional, bombardeos a barrios palestinos, el poco acceso al agua, asesinatos de activistas y líderes, el segregacionismo, el apartheid, la violación de los derechos humanos,

Con estos y miles de ejemplos más, podemos estar seguros de que a la sagrada patria Palestina, jamás le faltara el sacrificio de una mujer, de una madre, de una hija, que la amen más que a su propia vida, porque solo así la victoria está asegurada y será cosa de tiempo el ver a una Palestina libre y soberana dentro del concierto de naciones prósperas.

¡VIVA PALESTINA LIBRE!

¡VIDA ETERNA A TODOS LOS MÁRTIRES Y HÉROES PALESTINOS!

¡LA JUSTICIA Y LA RAZÓN VENCERÁN LA FUERZA Y LA OPRESIÓN ISRAELÍ!

¡GLORIA A TODAS LAS MUJERES PALESTINAS!



Link:
http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=43938

domingo, 6 de julio de 2014

División del trabajo: Consolidación de tipologías sexuales opuestas

División del trabajo y propiedad privada son términos idénticos: uno de ellos dice referido a la esclavitud, lo mismo que el otro, referido al producto de, ésta.

Carlos Marx y Federico Engels: La ideología alemana

Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes... Por tanto, las relaciones que hacen de una determinada clase, la clase dominante, son también las que confieren el papel dominante a sus ideas (Ibídem]

Así, Aristóteles dijo:
«Es una ley general que existen elementos naturalmente dominantes y elementos naturalmente dominados... el gobierno del hombre libre sobre el esclavo es un tipo de dominio; el del hombre sobre la mujer es otro...»

Y Napoleón Bonaparte:
«La naturaleza quiso que las mujeres fuesen nuestras esclavas... son nuestra propiedad... nos pertenecen, tal como un árbol que pare frutas pertenece al granjero... la mujer no es más que una máquina para producir hijos.»

Jean Jacques Rousseau:
«Toda la educación de la mujer debe referirse al hombre. Complacerlo, serle útil, hacerse amar y honrar por él, educarlo cuando joven, cuidarlo cuando adulto, aconsejarlo, consolarlo y hacerle la vida dulce y agradable. Estos son los deberes de las mujeres en todo momento y lo que debe caracterizarlas desde
su más tierna infancia.»

P. J. Moebius:
«Si las capacidades femeninas se desarrollan en el mismo grado que las del varón, sus órganos maternales sufrirían y tendríamos un híbrido repulsivo e inútil.»

Juan XXIII:
«Dios y la naturaleza dieron a la mujer diversas labores que perfeccionan y complementan la obra encargada a los hombres.»

A continuación, la ciencia burguesa produjo numerosas teorías destinadas a probar la inferioridad biológica de la mujer. Del mismo modo en que la esclavitud, el imperialismo y el fascismo dieron lugar a la elucubración de innumerables teorías seudo-científicas tendientes a demostrar la inferioridad de los pueblos oprimidos y a justificar su genocidio, sicoanalistas, biólogos, médicos, sociólogos y antropólogos elaboraron un número impresionante de teorías destinadas a mantener a la mujer «en su lugar».

Las tipologías sexuales radicalmente opuestas que conocemos hoy son el producto de la división del trabajo. Si bien se asientan en diferencias biológicas obvias, sobre las mismas se ha erigido, en el curso de la historia, una vasta superestructura cultural por la cual se fomenta el desarrollo en la mujer y en el hombre no sólo de tipos físicos sino de rasgos de temperamento, carácter, inclinaciones, gustos y talentos que se suponen biológicamente inherentes a cada sexo. Se consideran como características sexuales secundarias, inamovibles, fatales y ahistóricas.

Carlos Marx, glosando a Adam Smith, escribió:
«La diferencia entre un portero y un filósofo son menores que entre un galgo y un perro policía; la brecha entre ellos existe por medio de la división del trabajo.»
«La diferencia de talentos naturales entre distintos individuos no es tanto la causa como el efecto de la división del trabajo.»

Si por un momento fuéramos capaces de liberarnos de todos los prejuicios y de la experiencia personal distorsionada que ha configurado nuestra ideología del sexo, advertiríamos que las tipologías contrapuestas que hoy conocemos no se deben tanto a las diferencias biológicas básicas como a la obra milenaria de la división del trabajo.

A través de la historia de la sociedad de clases, la tarea fundamental de la mujer fue la producción de la fuerza de trabajo. En este largo proceso se desarrollaron e implantaron las estructuras jurídicas y los rasgos culturales que mejor convenían a esta situación. La moral, la legislación y la cultura, consolidan y apuntalan las tipologías opuestas masculinas y femeninas.
Se hizo a la mujer responsable de la continuidad de la especie, pasando por alto la coparticipación del hombre. Correlativamente, surgió la creencia en la incapacidad de la mujer para realizar tareas «pesadas», «peligrosas» o «de responsabilidad".

Mientras en la tipología femenina clásica la conducta reproductora es determinante, en la masculina aparece como principal el trabajo para el intercambio y la defensa jurídica y militar de los bienes creados-.

Los cánones de conducta cristalizados a través de milenios predeterminan de manera absoluta la formación educacional y el destino social del nuevo ser humano según nazca varón o mujer. La formación de la niña, especialmente en las sociedades subdesarrolladas y entre las clases explotadas, la inhibe de realizar juegos y competencias violentos, perjudicando su desarrollo físico y caracterológico. Toda curiosidad por la mecánica, por los instrumentos de trabajo, le es prohibida.

Circunscrita a los estrechos límites del hogar, el primer e inevitable regalo que recibe una niña es la
tradicional y bobalicona muñeca (¿por qué no se le regala una subametralladora o un juego de carpintero?), con su habitual ajuar de cacerolitas, sillitas, escobitas, costureritos, cepillitos y espejitos. Junto con estos tempranos objetos de juego, recibe un largo decálogo de prohibiciones tendiente a crearle temor a la investigación, al mundo exterior, a la familia.

Se insiste igualmente en transformarla en un elemento decorativo, bonito, «femenino», creando en ella desde temprano la convicción de que ha nacido para agradar por medio del sexo y no para actuar por medio del trabajo. Estos hechos condicionan todas sus fuerzas creativas hacia la reproducción de la especie y la reproducción privada de la fuerza de trabajo. De niños, tanto el hombre como la mujer reciben, en miniatura, los instrumentos que utilizarán de grandes. Su ejercicio permanente los conforma y condiciona en uno u otro sentido, tanto física corno síquicamente. De este modo, la secreta división del trabajo queda asegurada; el cimiento de la sociedad de clases inalterado, por el reclutamiento temprano de fuerza de trabajo invisible.

La cultura de clases —la poesía, la novela, la música popular, los medios de comunicación masivos, los hábitos y costumbres— proseguirá la obra minuciosa y devastadora del primer ámbito infantil. Prisionera de un patrón antropológico asfixiante, la mujer verá desviar inevitablemente sus mejores energías creadoras hacia una hipertrofiada cultura del amor y la reproducción. Al llegar a la edad adulta, la mujer será objetivamente un ser atrofiado, que se considera a sí misma como un subproducto humano. La escala de valores de la que ha sido provista y a la que se adhiere desesperadamente en un mundo que es hostil a su desarrollo pleno, la convence de que su promoción social sólo puede provenir del empleo de sus características y rasgos sexuales. De la mujer clásica se requiere la mansedumbre, la pasividad, la abnegación y el terror patológico a la independencia. Nuestro mundo occidental y cristiano sabe asfixiar con lazos de seda. No hace falta achicarles los pies a nuestras niñas. Basta con crearles inhibiciones monstruosas, basta con provocar la muerte de la audacia, la energía y la curiosidad que conduce a la investigación.

Se crean así las cadenas internas que definen a la mujer como conservadora, como insegura, como cobarde para iniciar una lucha franca por su plena liberación. Aun rechazando la mística tradicional femenina y el fardo de la cultura de clases, aún cuando asuma la lucha revolucionaria, tenderá siempre a buscar la aprobación de una autoridad masculina superior. Este cúmulo de «virtudes» que le enajenan a la mujer su condición humana y que se agrupan bajo el seudónimo social de femineidad, son las que mejor convienen a la reposición privada de la fuerza de trabajo.

Del hombre joven se espera exactamente lo contrario. En el futuro trabajador visible se estimula al máximo el desarrollo de la fuerza física —desarrollo que en la mujer se reprime— de la inteligencia y de la audacia para el combate, características que se agrupan bajo el desgastado slogan de «virilidad». Un lastimoso ejemplo del contraste provocado por la división del trabajo, son las figuras públicas con las cuales en el capitalismo se bombardea a los hombres y a las mujeres para su emulación e identificación respectivas: el señor Presidente y Marilyn Monroe. La existencia de una moral dualista sanciona en las relaciones cotidianas la opresión del hombre sobre la mujer. Esta moral requiere: del hombre, la demostración de una agresividad sexual que en algunas sociedades deviene obsesiva; y de la mujer, la correspondiente provocación masoquista. La ideología nacida de la oposición macho-hembra, encuentra su expresión costumbrista en la falsa galantería y en los piropos callejeros, destinados a inculcarle a la mujer la convicción de que no es más que el objeto de la apropiación masculina.

Lo que la mujer corriente no alcanza a mentalizar es que esta apropiación no se ejerce sólo sobre su «belleza», sobre su «ser poético e ideal», sino que esta apropiación tiene como fin último la confiscación de su fuerza de trabajo invisible mediante el contrato matrimonial.

El romanticismo se constituyó en la más formidable cortina de humo que pudo segregar la historia para ocultar la explotación de la fuerza de trabajo esclava. El regordete Cupido que revoloteaba en torno de nuestras abuelas, fue en realidad el más efectivo gendarme al servicio de la propiedad privada.


Fuente: Hacia una ciencia de la Liberación de la mujer, Isabel Larguía y John Dumoulin

domingo, 22 de junio de 2014

India: La violencia contra la mujer se ceba contra las clases bajas

Una nueva ola de indignación contra las violaciones vuelve a sacudir a India

La violencia contra la mujer en la India tiene un indudable carácter de clase pues la inmensa mayoría de las victimas son mujeres y niñas pertenecientes a las castas más bajas de la sociedad hindú, es decir se ceba sobre las niñas y mujeres pobres pertenecientes a las clases bajas.

Hace apenas unos días eran violadas y asesinadas dos adolescentes de 12 y 13 años, pertenecientes a la casta más baja, en una aldea del estado norteño de Uttar Pradesh, el más poblado del país.
Las dos chicas fueron agredidas por siete hombres y ahorcadas en un árbol de mango a las afueras de su pueblo. La imágenes de sus cuerpos sin vida y colgados de las ramas han dado la vuelta al país y han conmocionado a la sociedad india que, después de la violación en grupo y asesinato de una joven estudiante en Nueva Delhi en 2012, ha convertido estas agresiones en uno de los grandes debates sociales.
Esta violencia criminal contra las mujeres pobres cuenta con la complicidad y pasividad del Estado hindú. Así dos altos cargos del partido derechista hindú que gobierna actualmente —el mismo del recién elegido primer ministro Narendra Modi—, han restado importancia a estos crímenes. “Estos incidentes no se producen de manera deliberada. Ocurren por accidente”, declaró el ministro del Interior del estado de Chhattisgarh, Ramsevak Pakira.

Las violaciones “algunas veces están bien, algunas veces están mal”, declaró el viernes el ministro de Interior del estado vecino, Madhya Pradesh, Babulal Gaur; también miembro del BJP. Gaur aseguró que las violaciones solo pueden considerarse como un delito si se denuncian. Si no es así, dijo, es un asunto entre hombres y mujeres.

El Partido Bharatiya Janata (BJP) reacciona así ante la violencia y los crímenes que afectan a las mujeres de las castas bajas, con lo cual deja claro su complicidad y responsabilidad en estos hechos.
Hoy en la India se desarrolla una poderosa Guerra Popular protagonizada por las clases populares y dirigida por un autentico Partido Comunista, el PCI (Maoísta), que tiene entre sus principales objetivos la liberación de la mujer como parte de la liberación de todas las clases populares. Dicha Guerra Popular es la mayor esperanza para las mujeres pobres de la India y el Mundo, y es un deber que las mujeres y oprimidos de todo el mundo la apoyen.

PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (MAOÍSTA): IX CONGRESO


RESOLUCIÓN SOBRE LA VIOLENCIA DEL ESTADO CONTRA LAS MUJERES


El Congreso de la Unidad-IX Congreso del PCI (Maoísta) condena el número creciente de atrocidades cometidas contra las mujeres a lo largo y ancho del país, especialmente la represión y las atrocidades cometidas por las fuerzas [de seguridad] del Estado y por los grupos de paramilitares financiados por éste. Los ataques más frecuentes y brutales han sido los llevados a cabo contra las mujeres adivasis en Dandakaranya por el Salwa Judum. Tanto las fuerzas paramilitares como los grupos contrarrevolucionarios del Salwa Judum han recurrido a la violación y al asesinato de muchas mujeres, del modo más inhumano, en su campaña de aplastamiento del movimiento revolucionario y del espíritu popular. A Budri la mataron a tiros cuando se dirigía al mercado de Basaguda. A Morsa Lakke y Sukki, de la aldea de Korma, las violaron en grupo y las mataron cuando regresaban de desempeñar tareas de vigilancia y protección de la aldea. A Penta, de la aldea de Arwel, la asesinaron los matones de Salwa Judum en el campamento de Dornapal por negarse a llevar allí al resto de los aldeanos. Éstas son sólo la punta del iceberg de las atrocidades cometidas contra las mujeres adivasis de Bastar.

Por la fuerza han obligado a abandonar sus casas y aldeas a miles de personas a quienes mantienen detenidas en “campamentos de ayuda” que no son, en realidad, sino campos de concentración. Las condiciones allí son infrahumanas. Las mujeres y los niños son las principales víctimas de estas condiciones; su salud física y mental se ha visto gravemente afectada. También se practica la explotación sexual en estos campamentos. Incluso someten a explotación sexual a adolescentes adivasis reclutadas por el gobierno como miembros de las Fuerzas Especiales de Policía (SPO, en sus siglas en inglés). Lo mismo ocurre en Cachemira y en el noreste del país donde las masas [populares] luchan por su liberación nacional. A las mujeres de Manipur que luchan contra la draconiana Ley de Poderes Especiales de las Fuerzas Armadas se las ha sometido a todo tipo de atrocidades cometidas por el Ejército y Sharmila Irom, en huelga de hambre, ha sido varias veces detenida.

Para aplastar la lucha revolucionaria campesina en Midnapore Oeste, Bankura y Purulia, la policía y los matones social-fascistas del Partido Comunista Indio (Marxista) están perpetrando todo tipo de crímenes atroces contra las mujeres.

A las mujeres que trabajan en movimientos políticos, especialmente en los movimientos revolucionarios, . Las cárceles de Bihar, Jharkhand, Chattisgarh, Maharashtra y Karnataka dan testimonio de ello. En Malkangiri, en Orissa, diez mujeres fueron encarceladas en septiembre de 2004 y aún no se las ha puesto en libertad. En el distrito de Koraput, el pueblo protestó contra las violaciones de mujeres de la aldea llevadas a cabo por miembros de la Fuerza de Policía de la Reserva Central [CRPF, en sus siglas en inglés] del campamento de Kalab.
se las está deteniendo en masa

En Orissa, a la camarada Shobhadi, fuente de inspiración e impulsora de un vasto movimiento de mujeres rurales en Jharkhand, Bihar y Orissa, y a las camaradas Lata y Jaya, miembros del Comité de Distrito en Andhra Pradesh, las encarcelaron bajo falsas acusaciones.

A las camaradas Chaiti Pallo, de Dandakaranya, y Lalitha, de Gondia (Maharashtra), las han condenado a cadena perpetua. Otras cumplen condena en Orissa, Bengala Occidental, Karnataka, etc. Se desconoce el paradero de varias activistas detenidas por la policía de Jharkhand. Los grupos paramilitares financiados por el Estado, como los Cobras, amenazan a las activistas en Andhra Pradesh. A las mujeres del Ejército Guerrillero de Liberación Popular [PLGA, en sus siglas en inglés] se las tortura e incluso asesina después de detenidas. En los últimos dos años más de 50 mujeres han muerto así. El caso más reciente es el asesinato a sangre fría de la camarada Karuna por las fuerzas especiales de la policía de Andhra. La policía de Andhra pisotea hasta los derechos humanos más elementales al esposar a las mujeres detenidas. Llevaron esposadas al hospital a las activistas heridas que participaron en las protestas de los pescadores de Ganganagar (Visakhapatnam).

Para aplastar el movimiento campesino contra las confiscaciones de tierras en Singur, en Bengala Occidental, los matones social-fascistas del Partido Comunista Indio (Marxista) violaron y mataron a Tapasi Malik, dirigente del movimiento. En el movimiento contra las confiscaciones de tierras en Kalinganagar ha habido mujeres muertas a tiros. En resumen, las clases dominantes y sus fuerzas armadas utilizan la violencia contra las mujeres como arma.

La violencia brahmánica contra las mujeres no cesa. La brutal violación y asesinato de Surekha y Priyanka en Khairlanjhi por fuerzas de la casta superior apoyadas por el Estado es un espantoso ejemplo de ello. Al mismo tiempo, la difusión por parte de los imperialistas de una cultura patriarcal degradada ha llevado a un alarmante aumento del acoso sexual y de las violaciones en las grandes ciudades. La inseguridad de las mujeres ha aumentado.

El Congreso de la Unidad-IX Congreso hace un llamamiento a todas las mujeres y a todos los demócratas a oponerse a la violencia de las fuerzas [de seguridad] del Estado y de los paramilitares contra las mujeres. También les exhorta a oponerse a la violencia del Salwa Judum, a los asesinatos a sangre fría en supuestos enfrentamientos y a las detenciones de activistas políticas. Además exige la liberación inmediata de la camarada Shobhadi y del resto de presos políticos revolucionarios. Este Congreso exhorta a todas las mujeres oprimidas y explotadas a levantarse contra la opresión y a unirse al movimiento revolucionario de liberación.


Fuente:
http://granmarchahaciaelcomunismo.wordpress.com/
http://odiodeclase.blogspot.com.es/


lunes, 26 de mayo de 2014

Orígenes y desarrollo del Movimiento Femenino

Desde las posiciones burguesas, la cuestión femenina siempre se ha tratado de presentar como interclasista y aglutinadora de todas las mujeres en torno a unas reivindicaciones comunes; de este modo, se han querido velar las diferencias de clase, pero éstas siempre han estado presentes y, ya desde sus inicios, se puede constatar la diferencia de intereses y planteamientos, atendiendo a su distinta posición de clase. La cuestión femenina no fue planteada abiertamente y con una clarificación de objetivos hasta mediados del siglo pasado; sin embargo, tuvo sus inicios en la época de las revoluciones burguesas, particularmente en Francia, cuya economía era, por aquel entonces, fundamentalmente manufacturera.

Para el feminismo burgués, la cuestión femenina surge gracias a las ideas aportadas por algunos ilustres filósofos del siglo XVIII y por la acción de unas cuantas mujeres decididas, que sacaron a la palestra la falta de derechos de la mujer. Pero esta apreciación es completamente falsa. Esas decididas mujeres no hubieran podido plantear nunca la cuestión femenina si las mujeres del pueblo, en un número importante, no se hubieran incorporado a la producción social y si la sociedad no hubiera reconocido como necesaria su fuerza de trabajo. La Revolución Inglesa, la lucha de Norteamérica por su independencia y la Revolución Francesa demostraron que fue la incorporación de la mujer a la producción social lo que abrió el camino e hizo posible la lucha por la igualdad de derechos, y no a la inversa como se nos ha querido hacer creer.
En la Revolución Francesa, las mujeres del pueblo exigían el libre acceso a todas las profesiones y oficios. ¡Libertad de trabajo! era la consigna que las unía a sus compañeros de clase, empeñados en acabar con los cotos y barreras del régimen feudal. Estas reivindicaciones -que no eran únicamente femeninas, sino propias de los intereses del conjunto del incipiente proletariado francés- debían permitir a decenas de miles de mujeres, que padecían miseria y hambre, escapar de la pobreza y de la prostitución. La participación de las mujeres de los arrabales de París en la Revolución está reconocida por todos los historiadores, sobre todo por los más reaccionarios, quienes no dudan en presentarlas como salvajes, sanguinarias, etc. Por su parte, las feministas no conceden importancia alguna a aquella primera confrontación revolucionaria de las mujeres trabajadoras. A este respecto, Victoria Sau dice:

Las mujeres, en su mayoría, toman parte en la revolución para defender los derechos de sus maridos, de sus hijos y de sus padres y hermanos, pero tan inmersas se hallan en el contexto de su no valencia que no reclaman lo que como individuo les pertenece. ¡Tan extasiadas están en el culto a lo masculino!... Algunas mujeres de la burguesía, más cultas que las del pueblo, quienes no ven mas que por los derechos de sus hombres, fundan clubs políticos, periódicos.

Para demostrar esto, menciona únicamente a algunas destacadas mujeres burguesas -la mayoría pertenecientes a la reacción girondina- y olvida, por completo, que las mujeres trabajadoras de París participaron con las armas en la mano en la toma de La Bastilla y que, en una impresionante manifestación, encabezada por Rose Lacombe, se dirigieron a Versalles y obligaron a los reyes a regresar a París. Y olvida que, también entre las propias mujeres trabajadoras, surgieron destacadas figuras que conservan un lugar de honor en la historia. Una de ellas, fue la mencionada Rose Lacombe que, junto a la lavandera Pauline Leonie, fundaron un club de mujeres revolucionarias que, con los jacobinos, encabezaron la lucha contra la reacción girondina. Rose Lacombe incitaba a las mujeres a que no exigieran derechos especiales, sino que defendieran sus intereses en calidad de miembros de la clase obrera y, como tales, las obreras a domicilio asistían a las sesiones de la Asamblea Nacional sin dejar, por ello, de calcetar.

Mientras tanto, desde las posiciones burguesas, en la Revolución Francesa se planteaba la reivindicación de la igualdad política, lo que no era una cuestión candente, en esos momentos, para la mujer trabajadora. Así, mientras el movimiento feminista burgués se desarrolló a partir de la consigna Igualdad de derechos, la primera consigna de las obreras fue «Derecho al trabajo», ya que intuían que esta reivindicación y la supresión de las trabas feudales sentarían las bases para la futura conquista de otros derechos.

A mediados del siglo XIX, podemos decir que ya se habían configurado, en la mayoría de los países capitalistas, las organizaciones feministas; su lucha se circunscribía, fundamentalmente, a lograr la igualdad de la mujer respecto al hombre, por el derecho al voto, por el derecho a la instrucción, etc. No obstante, a pesar de lo justo de estas reivindicaciones, el hecho de que intentaran trasladar la lucha por sus derechos al terreno de la lucha entre los sexos las llevó, a menudo, a un callejón sin salida. En 1848, por ejemplo, se celebró una asamblea de mujeres burguesas en Seneca Falls (New York); a pesar de que el tono de su declaración era muy enérgico, ni una sola vez se aludía al régimen social existente y se presentaba al hombre como el tirano, el ser omnipotente y autoritario, causante de todas las injusticias y opresiones que sufren las mujeres -La historia de la humanidad es la historia de reiterados prejuicios y usurpaciones por parte del hombre en perjuicio de la mujer, decían en su declaración-. Esto nos ofrece una pequeña muestra de la errónea concepción del mundo y de la historia que, desde entonces, acompañaría a las elaboraciones teóricas de las organizaciones feministas.

Empeñadas en demostrar que la mujer era totalmente igual al hombre -partían de que el reconocimiento de los derechos de la mujer dependía de ello-, cayeron a menudo en disparatadas afirmaciones. Cuando las organizaciones feministas del siglo pasado se enteraron que, en algunos puertos había mujeres trabajando como descargadoras, se regocijaron por ello y escribieron:
Una nueva victoria a añadir en la cuenta de la lucha por la igualdad de los derechos de la mujer. Mujeres descargadoras del puerto transportan junto a sus colegas masculinos cargas que pesan hasta 200 kilos.
En vez de denunciar la criminal explotación de que era objeto la mujer, sobre todo en la época del desarrollo del capitalismo y cuando todavía el movimiento obrero era muy débil para defenderse, tomaban como victoria lo que no era más que un escalón en la historia de la explotación de la clase obrera. Se olvidaron de la especificidad de la mujer; sólo consideraban su derecho a participar, en pie de igualdad, en la vida política, social y laboral, pero no tenían en cuenta el derecho a que se reconociera y protegiera su calidad de madre y más aún en unos momentos en que, por la brutal sobreexplotación a que eran sometidas y por la imposibilidad de cuidar a sus hijos, el futuro desarrollo de las generaciones de trabajadores estaba en peligro.

En cambio, las trabajadoras no podían olvidar esa realidad, como tampoco podían confundirse respecto al origen de todos sus padecimientos; de ahí que, paralelamente, se vaya configurando un movimiento de mujeres en torno a las organizaciones obreras; aunque hay que tener en cuenta que, en los inicios del movimiento obrero, cuando aún la clase obrera no se había configurado como clase con unos objetivos claros, la mujer trabajadora se encontró con la incomprensión de los mismos trabajadores. Así, por ejemplo, en numerosas ramas de la industria les fue prohibida la entrada por sus propios compañeros, se pedía su expulsión del trabajo y su retorno a la casa. El problema era enfocado de forma unilateral; sólo se veían las consecuencias realmente trágicas que acarreaba esta incorporación para la clase obrera en su conjunto: despido de la fuerza de trabajo masculino, descenso de los salarios en las ramas donde estaban empleadas mayoritaria mente las mujeres, consecuencias destructivas para la familia y la constitución física de las mujeres...

Los primeros que plantearon la necesidad de incorporar a las mujeres trabajadoras a la lucha por la emancipación de la clase obrera fueron los socialistas utópicos, entre los que destaca Flora Tristán; esta mujer se negó, de manera consecuente, a participar en el movimiento feminista burgués porque juzgaba que la cuestión de las mujeres era un asunto mucho más vasto y complejo y que no se iba a resolver, simplemente, con su acceso a la universidad y a las urnas.

Ahora bien, será con la aparición del socialismo científico cuando se Marx y Engels desarrollarán este tema en varias de sus obras, poniendo al descubierto la brutal explotación y las destructivas consecuencias que trae aparejado el trabajo industrial de la mujer para las propias mujeres y para la clase obrera en su conjunto; sin embargo, no se limitaron únicamente a denunciar sus manifestaciones -producto de la utilización que el capitalismo hace de la incorporación de la mujer al trabajo y no, como erróneamente se veía hasta entonces, del mero hecho de esta incorporación-, también y, principalmente, señalaron el alcance revolucionario que representa la inserción de las mujeres en la producción moderna;analice, por vez primera, la cuestión de la mujer científicamente, lo mismo en el aspecto de la familia y el matrimonio como en el trabajo.

En primer lugar:

  • Porque la convierte en compañera de lucha del proletario por una sociedad nueva 
En segundo lugar:

  • Por la superación y destrucción de formas de vida y concepciones atrasadas y por la construcción de formas y concepciones propias de una nueva y superior estructura social.


La influencia de las ideas marxistas entre los obreros afiliados a la I Internacional y la profunda y amplia propagación del Manifiesto Comunista sirvieron para que el movimiento obrero situara el trabajo de la mujer desde el punto de vista de su situación de clase; de esta forma, los recelos que existían en un principio hacia el trabajo femenino, desaparecieron y las reivindicaciones de la mujer trabajadora fueron asumidas. Las teorías bakuninistas y proudhonianas, que se oponían al trabajo de la mujer, fueron arrinconadas (Proudhon sostenía que las mujeres o eran amas de casa o rameras).

Muy pronto, en casi todas las secciones de la Internacional, se reivindicó el derecho de la mujer a ocupar un puesto en la producción industrial y, sobre todo, se luchó para que su trabajo fuera protegido y se prohibiese en aquellos lugares en que la toxicidad o la peligrosidad pudieran causar efectos perniciosos para su salud o la de sus hijos. Dos años más tarde de la publicación del Manifiesto Comunista (1848), las reivindicaciones de las obreras de la mayor parte de los países capitalistas podían resumirse así:

1) Acceso a los sindicatos en las mismas condiciones que sus compañeros

2) A trabajo igual, salario igual

3) Protección del trabajo femenino

4) Protección general de la maternidad.

Cuando en 1869, ocho mil hilanderas de Lyón, afiliadas a la Internacional, se declararon en huelga, recibieron el apoyo y la solidaridad de sus compañeros de clase en Francia y otros países, gracias a lo cual y su propia firmeza lograron imponer sus reivindicaciones. La chispa de la revolución había prendido en buena parte del proletariado francés que, dos años más tarde, proclamó la Comuna y llevó a cabo el primer intento de toma del poder.

Durante los dos meses de existencia de la Comuna, las obreras y trabajadoras de París defendieron con las armas en la mano, día a día y palmo a palmo, las conquistas de su clase. Cuando el ejército de la burguesía fue lanzado desde Versalles contra los insurrectos, las mujeres construyeron barricadas que defendieron con su vida. La represión que se cernió sobre el pueblo parisino por haber osado levantar la cabeza costó más de 100.000 muertos. Miles de hombres y mujeres fueron fusilados o enviados a la muerte en los campos de trabajos forzados de las islas del Pacífico. Entre los deportados se encontraba una de las insignes figuras de la Comuna: Louise Michel.


La enconada lucha de clases surgida en Francia supuso que, en este país, el movimiento feminista quedara postergado. Será en EEUU, Inglaterra y otros países capitalistas donde, por esa misma época, se organicen las mujeres de la pequeña y media burguesía bajo la consigna del derecho al voto, del derecho a elegir y ser elegida. La lucha, por ejemplo, de las sufragistas inglesas llevó a la cárcel y al exilio a muchas de ellas y adquirió, en algunos momentos, tintes realmente violentos.

A fines de siglo XIX, también las trabajadoras, alentadas por las mujeres socialistas, luchaban por la consecución del sufragio universal. Esta reivindicación adquirió importancia sólo en el momento en que la táctica del proletariado consistía en utilizar las instituciones burguesas contra las instituciones mismas. 

Para nosotras socialistas -escribía Clara Zetkin-, el derecho al voto de la mujer no puede ser el ‘objetivo final’, a diferencia de la mujer burguesa, pero consideramos la conquista de este derecho como una etapa importante en el camino que lleva hasta nuestro objetivo final, y que permitirá entrar en la lucha con las mismas armas al lado del proletariado.

El estallido de la I Guerra Mundial supuso un giro en la actividad y la orientación de la lucha de las mujeres; de nuevo se advierte la diferencia de posiciones entre las mujeres burguesas y las trabajadoras. Una de las principales dirigentes del movimiento feminista burgués declaró entonces:
Ha llegado la hora de dejar de luchar contra los hombres para luchar a su lado.

Las sufragistas encarceladas fueron amnistiadas y las más destacadas se hicieron responsables de organizar el reclutamiento de mujeres para sustituir la mano de obra masculina. En todos los países que participaban mientras las mujeres social-patriotas y burguesas se aliaban aliado de la clase dominante y hacían suya la ideología chovinista e imperialista, encubriéndola con el ropaje de amor y deber patriótico, las mujeres trabajadoras, agobiadas por la miseria que la guerra traía para ellas y sus familias, se veían obligadas a aceptar unos salarios de hambre, horarios interminables, condiciones de trabajo infrahumanas. Los capitalistas se aprovecharon de su falta de organización y experiencia en la defensa de sus intereses de clase para eliminar todas las reivindicaciones que la clase obrera había impuesto a través de largos años de lucha. Las mujeres pertenecientes a los partidos socialistas, que habían roto con los socialchovinistas y reformistas de la II Internacional, fueron las primeras en levantar su voz contra la guerra imperialista y en favor de la paz. Una buena muestra de esta actitud la tenemos en el Congreso Internacional de Mujeres Socialistas, celebrado en Berna en 1915, ya en plena guerra; a él asistieron un buen grupo de bolcheviques encabezadas por Nadejna Krupskaia y otras muchas socialistas, como Clara Zetkin. El Congreso finalizó haciendo un llamamiento a la paz:
en la guerra, miles y miles de mujeres accedieron a un trabajo profesional cualificado, a las industrias de armamento, a oficios que les habían sido vedados hasta entonces. Pero esa participación masiva en el campo laboral no tenía la misma causa para todas;
Paz, paz, que las mujeres precedan a sus esposos ya sus hijos y que proclamen sin cesar: los trabajadores de todos los países son hermanos. Sólo esta voluntad será capaz de detener la matanza. ¡Sólo el socialismo es capaz de asegurar la paz en el mundo! ¡Fuera la guerra! ¡Viva el socialismo!

La rapacidad capitalista, el naciente monopolismo, había echado por tierra y había arrinconado la vieja palabrería acerca de la inferioridad de la mujer. Intelectuales, políticos, periodistas,... hacían coro con la clase dominante para llamarla a que cumpliera con sus deberes cívicos, para recomendarle que no se entretuviera demasiado ni en la cocina ni en las labores domésticas; ya nadie hablaba de sus deberes de La burguesía necesitaba cerrar filas frente a un enemigo que se alzaba peligrosamente: el socialismo. Las consignas de paz y revolución socialista cruzaban Europa. La miseria y los millones de muertos crearon una situación de crisis revolucionaria abierta. Los socialistas y comunistas, que agitaban en favor de la paz, eran perseguidos y fusilados, acusados de alta traición... Y, en la mayor parte de los países, estallaron motines e insurrecciones contra la guerra y en favor de la paz. En Austria, por ejemplo, en junio de 1916, una manifestación de mujeres contra la guerra y la inflación levantó por todo el país una insurrección que duró tres días. Por esas mismas fechas, las mujeres de París expropiaban los almacenes de víveres y de carbón; en otros muchos países, cientos de mujeres se tendían en las vías férreas para impedir el paso de los convoyes que conducían a los soldados al frente. En el ocaso de la Rusia zarista, las obreras participaban activamente en los movimientos huelguísticos; el 8 de Marzo de 1917, las obreras textiles de San Petersburgo se lanzan a la calle exigiendo pan y paz; meses más tarde, la clase obrera rusa toma el poder, instaura la República de los Soviets y declara la paz.
esposa y madre.

El triunfo de la I Gran Revolución Socialista marcó un hito en la historia de la clase obrera de todo el mundo. Por primera vez se demostró, en la práctica, cómo con la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción y la inserción de la mujer en la producción de bienes sociales, en un sistema en el que no existen ya ni la explotación ni la opresión del hombre por el hombre, se crean las bases necesarias para que la mujer pueda desarrollar, plenamente, su personalidad como trabajadora y como ciudadana.



Fuente: "La mujer en el camino de su emancipación"

sábado, 24 de mayo de 2014

"Asumiré el castigo que el juez me imponga por defender mis principios":


Nuria Zurita Aragonés, de 29 años y residente en Hervás, no acudirá este domingo a la mesa electoral a la que ha sido convocada como primera vocal.

«Con mi decisión sé que me expongo a un castigo de hasta un año de prisión o 24 meses de multa; lo dice una ley injusta, pero lo asumo. Mi motivo, objeción de conciencia por razones ideológicas y morales, recogida en el artículo 16 de la Constitución, la misma que nos garantiza vivienda y trabajo».

Nuria Zurita Aragonés lo tuvo claro desde el momento en que leyó la carta que le llegó por correo el pasado 29 de abril. «No iba a formar parte de ninguna mesa electoral», afirma convencida.

Por eso, el 12 de mayo pasado presentó ante la junta electoral de zona las alegaciones en las que explica los motivos por los que no quiere ser la primera vocal de esa mesa electoral para los comicios.

Esas alegaciones han sido rechazadas y, aun así, esta madrileña afincada desde hace siete años en la localidad cacereña de Hervás anuncia que el domingo no acudirá a su cita, a pesar de las consecuencias que deberá afrontar por su insumisión. «Asumiré el castigo que el juez me imponga por defender mis principios», declara.

Votó nulo por primera vez, cuando tenía 18 años. Nunca más desde entonces hasta ahora, con 29 cumplidos, ha vuelto a participar en un proceso electoral.

«No creo en este sistema, en esta democracia que tenemos que es injusta para tantas personas y por ello yo no voy a formar parte de él». Asume que vive dentro del mismo, pero se niega a secundarlo. «Yo no voto, no me veo capaz de legitimar este modelo político, mi conciencia no me lo permite. Y no suscribiré el ‘si no votas, no puedes quejarte».

Lo deseable

Nuria se posiciona en un lado radicalmente opuesto: «Si votas, decides que sea otro el que hable por ti. Yo creo que la abstención es una crítica en sí misma; la abstención activa, lo deseable».

Esta licenciada en Ciencias Ambientales, que se costeó trabajando sus estudios desde que a los 18 años decidiera independizarse, mantiene que para cambiar el sistema no se debe participar en él. Ella no lo hace, pero sí en movimientos alternativos y asamblearios con el convencimiento de que «la soberanía es el alma de un pueblo y no debe venderse ni entregarse», afirma.

Por una nueva sociedad

Opina que es más fácil dejarse gobernar por un absoluto desconocido que luchar por una convicción propia. «Porque nos enseñan desde pequeños a ello, porque no se premia la crítica trabajada, porque no son bienvenidas las voces discordantes que ayudan a tumbar antiguas hipótesis y a crear nuevos puntos de vista, porque aprendemos bien a acatar, a no intentar llamar la atención más que por méritos académicos».

Aunque reconoce que hubiera preferido no haber recibido la carta electoral, está dispuesta a defender sus principios hasta el final. «Es preciso el cambio y por él trabajo, a pesar de que yo no veré nunca esa nueva sociedad». Por eso ha levantado su voz discordante y ha alegado objeción de conciencia por motivos ideológicos y morales para no participar en los comicios del domingo.

«Pero resulta que mis motivos no son válidos, aunque sí se contempla la posibilidad de no asistir por motivos religiosos y también la relevancia de un acontecimiento deportivo, como hecho extraordinario, para eximir a un hincha de un equipo de fútbol de su llamamiento a formar parte de una mesa electoral», lamenta.

Pero no se rinde. «Haré primar mis principios este 25 de mayo». Nuria no acudirá a su cita con las urnas.