miércoles, 16 de abril de 2014

Biografía de la joven revolucionaria Liu Ju-Lan

Liu Ju-Lan, oriunda de Yunchousi, distrito de Wenshui, provincia de Shansí, nació y creció en época de guerra. Bajo la dirección del Partido y cultivada en el pensamiento de Mao Tsetung, se forjó hasta convertirse en una sobresaliente combatiente de vanguardia del proletariado. Frente al enemigo era heróica e indomable, y con espíritu incorrupto e inflexible derramó su sangre por los intereses del Partido y el pueblo, mostrando con ello las nobles cualidades del comunista.


Vida

En el distrito de Wenshui en la provincia de Shansí, existió una aldea llamada Yunchousi donde antes de la liberación, los campesinos pobres llevaban una vida infrahumana. Durante la guerra Antijaponesa, una unidad del Octavo Ejército, dirigido por el Presidente Mao, llegó al lugar y desde entonces su pueblo se sintió respaldado.

Hacía poco que, bajo la dirección del Partido, el pueblo de Wenshui había establecido el gobierno democrático antijaponés y al nombrado comunista Ku Yung-tien jefe del distrito. Un día, Ku vino a la aldea para difundir las instrucciones del presidente Mao de resistir a los invasores japoneses y salvaguardar la Patria. La pequeña Liu Ju-Lan le hizo mil y una preguntas diferentes y Ku, cariñosamente, les contó algunas hazañas revolucionarias a ella y sus compañeros.

Posteriormente, en Yunchousi se fundaron la célula del Partido, la asociación de campesinos y la liga infantil. Las actividades en favor de la resistencia antijaponesa se desplegaron con rapidez, Liu Ju-lan pedía a los soldados del octavo ejército que vinieran con frecuencia a su aldea, y narraran algunos cuentos. Mientras éstos le hablaban de la Gran Marcha del Ejército Rojo y de los héroes, en ella se fue despertando un gran afecto por el presidente Mao y el anhelo de ser como aquellos titanes y pensaba: "Participaré también en el Octavo Ejército cuando sea mayor."

Liu Ju-lan ingresó en la liga infantil a la tierna edad de 10 años. En aquel entonces, los enemigos llegaban frecuentemente a Yunchousi para hacer "limpiezas". Ju-Lan y su compañera Yui-mei montaban guardia a la entrada de la aldea, fingiendo buscar plantas silvestres comestibles.

Una madrugada en que Lui estaba de ronda, vio que a lo lejos, por el camino que conduce a una fortificación enemiga, los pájaros alzaban el vuelo asustados. Fijó su mirada y descubrió que venían los invasores japoneses. "Debo informar a los cuadros que están reunidos en casa del viejo Tien", pensaba; pero; de súbito apareció a su espalda una persona y preguntó: "¿Donde está la casa de Tien?" Adivinando que se trataba de un espía, respondió: "Allá", Mientras con su dedo apuntaba en dirección contraria.

Tan pronto el espía se alejó, Liu Ju-lan corrió a dar la noticia. Enterados de la proximidad del enemigo los cuadros condujeron con agilidad todos los documentos y se aprestaron a emboscar al invasor. Guiados por el espía, los japoneses llegaron a casa de Tien mas no hallaron a nadie. Esto encolerizó al jefe de los bandidos que se descargó su ira en las mejillas del soplón. De regreso a su madriguera cayeron en la emboscada tendida por los milicianos y fueron aniquilados por las minas.

Conocida la posición del invasor, el Octavo Ejército lo derrotó y liberó la capital distrital. En los festejos por la victoria, Liu Ju-lan junto a sus compañeros de la liga infantil le ofreció una cesta de dátiles al Octavo Ejército. Por fin, en 1945, la Guerra de Resistencia contra el Japón conquistó la victoria. En octubre del mismo año, tomó parte en el cursillo de preparación de cuadros femeninos organizado por el comité distrital. Para ella, su bajo nivel cultural no fue un obstáculo; estudiaba con ahínco todos los días hasta avanzadas horas de la noche.

Los agresores japoneses amontonados en la cabeza distrital perpetraban toda clase de crímenes, con miras a liberarlo, el octavo ejército envió exploradores a las fortificaciones del enemigo. Liu Ju-lan era una de ellos y cumplió su misión.

Liu Ju-lan entregando todo su amor al Partido y a Presidente Mao, tomo la decisión de actuar como auténtica comunista guiada por el ejemplo del jefe Ku. El ambiente de guerra y la enconada lucha de clases cultivaron y probaron a la pequeña liu que fue gloriosamente admirada por el Partido Comunista de China como candidato a miembro.

Ella juró solemnemente ante la bandera del Partido:
 "...nunca me someteré a la dificultades ni a los enemigos, y lucharé toda mi vida por el comunismo".

En mayo de 1946, el Comité Central del partido publicó las instrucciones sobre la reforma agraria, los campesinos se sintieron alegres al saber que se distribuirían las tierras y se daría al traste con el sistema de explotación feudal,

Comenzó por realizar un minucioso trabajo ideológico entre las masas, la aplicación de la reforma agraria impulsó el estusiasmo del pueblo campesino. Los muchachos se incorporaron al grupo y Liu Ju-lan organizó a las mujeres para apoyar al frente.

En 1946, Chiang Kai-shek desató la guerra civil con apoyo del imperialismo yanqui. En cierta ocasión, cuando el Octavo Ejército cercó al enemigo en la aldea Este, Liu Ju-Lan, encabezando un grupo de mujeres, atravesó la zona de fuego de la artillería enemiga para llevar, envuelta en humo de la pólvora, agua, comida y muchas municiones a los soldados y socorrer a los heridos.

La situación se hacía cada día peor; el enemigo venia frecuentemente a la aldea provocando toda clase de disturbios. Liu Ju-Lan, entre tanto, ampliaba los destacamentos milicianos para continuar la lucha armada y de tal manera defender el poder democrático.

Con la traición de Shi Wu-tse, la situación fue empeorando día a día, para seguridad de Liu Ju-Lan, su organización decidió que esta se trasladara de inmediato en compañía de un enlace. A la mañana siguiente, Ju-lan se preparaba para partir mientras su madre le hacía el equipaje. pero de repente los enemigos entraron en la aldea. Y una persona al ritmo del batintín de mano, gritaba convocando a los aldeanos: "Vayan todos al templo del sur para una reunión".

Sitiados como se hallaban, era imposible que alguien saliera de la aldea. Liu Ju-Lan, antes que pensar en su propia seguridad pensó en el Partido... comenzó a quemar los documentos mientras su mamá le pedía que se ocultara en la vecindad, donde una mujer que acababa de dar a luz. Al llegar a su pretendido escondite encontró que otras mujeres también se refugiaban allí. estaba pensando que su presencia comprometía a todas las presentes... cuando oyó de nuevo el batintín, entonces, salió de la casa, caían grandes copos de nieve y el viento soplaba con violencia, los bandidos amenazaban con sus armas a las masas concentradas ante el templo para que estas entregaran a Liu Ju-lan, pero permanecían mudas era una dura prueba, en la mente de Liu Ju-lan resonaron las palabras de su juramento;
"...nunca me someteré..."

Liu Ju-lan puso en manos de su madre las pocas cosas que llevaba consigo y se dispuso a enfrentar con su vida al cobarde enemigo, llegó el momento en que fue detenida, la impavidez ante a las amenazas sacó de quicio a los malvados.

- ¿Acaso eres tan firme como Joven?; si no denuncias a los comunistas te mataremos. ¿O es que no temes a la muerte? 

-¡Como comunista, no temo la muerte!

Fue su firme respuesta.

La inhumana matanza comenzó, fue llevada bajo escolta a la plaza para presenciar con sus propios ojos la digna muerte de seis de sus indomables compañeros revolucionarios en la guillotina, finalmente, los malvados volvieron a preguntarle:

¿Te rindes o no?-sintiendo que las llamas del odio devoraban su corazón, respondió:

-Moriré antes de rendirme; nunca podrán asesinar a todos los comunistas ni apagar el fuego revolucionario.

Liu Ju-lan irguiéndose entonces cual gigante de acero en el lugar de ejecución y preguntó con orgullo e integridad: ¿Cómo debo morir?; Igual que los otros gritó el jefe de la jauría, Liu Ju-lan ordenó sus cabellos y mirando con profundo sentimiento a los aldeanos les dijo: ¡Adiós compatriotas, persistan en la lucha, camaradas! Desdeñando la muerte de Liu Ju-lan pasó al lado de las guillotinas teñidas con sangre de sus compañeros de armas, y levantando su puño de acero gritó; "No estéis tristes compatriotas, el fin del enemigo esta próximo", ¡La victoria nos pertenece! ¡Viva el Partido Comunista de China! ¡Viva el Presidente Mao!.
Diecisiete días después de la muerte de la heroína, el Octavo Ejército liberó de nuevo el distrito de Wenshui, los combatientes volvieron a Yunchousi y fueron al sitio donde Liu Ju-lan y otros seis camaradas ofrendaron sus vidas.

En 1949 China es liberada. Los anhelos de Liu Ju-Lan y demás mártires se hicieron realidad. Poco después de su sacrificio, fue aceptada como miembro efectivo del Partido Comunista de China, a título póstumo, por la organización local del Partido.



El gran líder del pueblo chino el Presidente Mao la elogió:

"Una vida grandiosa, una muerte gloriosa".






El año 1947 vio su lamentable arresto y asesinato. Contaba con sólo 16 años. Aunque su vida fue corta, su espíritu revolucionario es eterno.


Fuente: http://www.ecured.cu/

martes, 1 de abril de 2014

Isabel Aparicio Sánchez, comunista exterminada a manos del Estado

La cárcel asesina a Isabel Aparicio Sánchez, presa política del PCE(r)
Hoy, 1 de abril de 2014, el preso político del PCE(r) y compañero sentimental de Isabel, Manuel Arango Riego, ha efectuado una llamada telefónica desde la cárcel de Zuera (Zaragoza) informando del fallecimiento de Isabel en esa misma cárcel de Zuera, sin poder aportar más detalles, salvo que habría sido en torno a las horas del mediodía y que pudiera haber sido producido por sus enormes problemas -no atendidos en todos estos años- de sus dificultades respiratorias.

Isabel Aparicio Sánchez había cumplido 60 años el pasado 2 de febrero. Llevaba presa política desde 2007 y ya había pasado anteriormente por prisión otros cuatro años a partir de 1980. Madrileña, militante histórica del PCE(r) desde su fundación en 1975, llevaba con innumerables problemas médicos no atendidos desde su ingreso en prisión.

Aún en su última llamada la semana pasada se mostraba positiva pues parece “que le iban a hacer algún caso con el tema de la sinusitis crónica, alguna revisión”, tras tantos años de desatención, anulación o no concesión de visitas a médicos extrapenitenciarios.

Recordamos y denunciamos que Isabel tenía enfermedades de carácter grave que no habían sido tratadas en ningún momento, ni derivadas a hospitales, por lo que su gravedad estaba añadiéndose cada día, hasta ocasionar su muerte el 1 de abril entre los muros de la cárcel de Zuera.

No fue jamás tratada de su artrosis degenerativa general, ni de su osteoporosis, ni de sus problemas de respiración y sinusitis grave y crónica, ni del desplazamiento de sus vértebras lumbares, ni de su hernia de disco.

Ahora ha muerto en prisión, esta insuperable comunista, esta militante obrera que ha dado hasta su último aliento de vida en pro de la lucha obrera y popular.

¡Isabel Aparicio Sánchez, semilla de libertad!

¡Ni olvido ni perdón!

BIOGRAFÍA

DE LA LUCHA ESTUDIANTIL A LA OMLE

Nací el 2 de febrero de 1954 en Madrid en el seno de una familia de trabajadores procedentes de Cáceres y Valladolid.
En el barrio donde transcurrió mi infancia, mis padres tenían en subarriendo una pequeña tienda de ultramarinos que nos daba para vivir de forma modesta.

Mi salida de ese mundo se produjo cuando, a los 17 años, fui a cursar estudios de preuniversitario a un Instituto de Enseñanza Media. Allí se me abrieron otras realidades y pronto comencé a vivir los constantes enfrentamientos entre los estudiantes y la policía en plena época franquista. Pude presenciar en toda su dimensión la represión fascista, que causaba numerosos detenidos, torturados y condenados a prisión por el Tribunal de Orden Público (TOP).
Allí entré en contacto con los Comités de Lucha Estudiantil (CLE), de carácter antifascista y clandestinos, que luchaban por una enseñanza libre y democrática y por el derrocamiento del fascismo. Fue también por ese tiempo cuando conocí por primera vez las obras de los clásicos del marxismo-leninismo y pude leer un buen número de obras literarias prohibidas por la censura. Al mismo tiempo, participaba en asambleas, mítines y en la distribución de octavillas y comunicados.
Un año después entré a estudiar en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid. Allí continuaban los enfrentamientos con la policía en medio de un gran número de asambleas y mítines en contra del fascismo y de los abusos que se cometían en el ámbito universitario.
Fue a través de los compañeros de los CLE como conocí a la Organización de Marxistas-Leninistas de España (OMLE). Sus planteamientos de defensa de la nueva sociedad socialista y su objetivo central, iniciado en 1968, dirigido a crear las condiciones para la reconstitución del verdadero Partido Comunista de la clase obrera, que había sido destruido por el revisionismo carrillista, despertaron todo mi interés.
Pero fue especialmente la defensa que hacía la OMLE de la necesidad de la lucha armada revolucionaria lo que hizo que esta Organización tuviese todo mi apoyo. No en vano supe que la defensa de la lucha armada revolucionaria era la línea divisoria que separaba también a las verdaderas organizaciones revolucionarias de los partidos y grupos revisionistas, reformistas y oportunistas.
Tiempo después, dejé los estudios y comencé a trabajar en una Compañía de Seguros. En esta época, inmediatamente anterior a la reconstitución de PCE(r), realizaba tareas de propaganda y de diverso apoyo para la OMLE.

LOS PRIMEROS PASOS DE MI FORMACIÓN COMUNISTA


La OMLE había preparado las condiciones necesarias para la reconstitución de nuestro Partido; su heroica trayectoria formará siempre parte de nuestra historia revolucionaria. Fue así como el 8 de junio de 1975 vi nacer el PCE(r) a través de su Congreso Reconstitutivo.
A partir de entonces, la clase obrera volvía a tener su vanguardia comunista, su verdadero Estado mayor. También, a partir de esa fecha histórica, comenzaba el desarrollo del nuevo Movimiento Revolucionario en el Estado español.
Inmediatamente después de celebrado el Congreso Reconstitutivo de nuestro Partido, pasé a formar parte de la nueva vanguardia comunista en calidad de militante, condición que ha conducido mi vida desde entonces.
Aunque en la OMLE ya había conocido algunas de las características del funcionamiento de la organización comunista, fue en el PCE(r) donde iba a comenzar mi verdadera edificación como militante, lo cual conllevaba cambios muy notables en las formas de vida y en las concepciones. La forma de vida sencilla, disciplinada y de trabajo revolucionario constante entre los obreros y otros sectores populares era conducido por las formas comunistas de organización y funcionamiento, así como por los métodos de trabajo revolucionarios.
Comencé realizando mi labor en una célula de radio (una de las formas de la estructura organizativa partidista) del distrito de Villaverde de Madrid. Allí llevaba una labor política y organizativa, sobre todo con los obreros, aunque estuve en ella poco tiempo, ya que pronto pasé a formar parte del Organismo de Propaganda del Comité Local de Madrid. En él realicé tareas de distribución de los diversos materiales de propaganda de nuestro Partido. En aquel tiempo editábamos mensualmente nuestro Órgano Central: "Bandera Roja"; el periódico "Gaceta Roja" de regularidad quincenal, con bastante tirada y dirigido a las amplias masas trabajadoras; asimismo, se editaba bimensualmente la revista teórica comunista "Antorcha" y un buen número de folletos de diverso tipo. También cada Organización del Partido editaba su suplemento propagandístico, que reflejaba la situación concreta de cada zona, y reproducía miles de octavillas destinadas a las fábricas que en aquellos momentos eran un hervidero de luchas. Toda esta propaganda y agitación eran editadas de manera clandestina.
Ya desde aquel tiempo comprendí el decisivo papel que desempeña la distribución organizada de nuestros materiales de propaganda en cualquier tiempo y circunstancia. La distribución conectaba todo el Partido entre sí y también a los trabajadores con la vanguardia comunista; era, y es, una herramienta fundamental para la labor de organización y de formación política e ideológica; eran las "venas" y "arterias" por donde circula en diversos sentidos y con diversos cometidos no solo la propaganda revolucionaria, sino también otras diversas tareas.
Desde la muerte del verdugo Franco, Madrid y sus alrededores obreros vivían inmersos en luchas de todo tipo. Esto facilitaba la labor revolucionaria de nuestro joven Partido. Por nuestra parte, junto a la tarea central de extensión y fortalecimiento del Partido, sometíamos a denuncia constante la maniobra de la “transición” hacia la falsa democracia y de su engendro, la llamada “Reforma política”, mediante la cual el fascismo pretendía enmascararse y la clase burguesa en el poder perpetuar su dictadura.
Sosteníamos también una especial lucha política e ideológica contra los partidos y grupos revisionistas y reformistas, sobre todo contra el Partido carrillista. Esta fue una batalla decisiva librada por nuestro Partido que, junto a las masas trabajadoras y con la participación de otras Organizaciones revolucionarias y antifascistas, se terminó ganando totalmente. Todos los partidos y grupos al servicio de la burguesía y de su Estado terminaron desapareciendo del panorama político, mientras el partido carrillista entro en su hundimiento definitivo.
Por su parte, el Estado fascista se avalanzó contra nosotros con todo su arsenal represivo, dispuesto a aniquilarnos apenas comenzaba nuestro desarrollo, consciente de que éramos su principal enemigo, su enemigo estratégico. Así desencadenaron contra nosotros sus fases represivas de cerco y aniquilamiento. Como consecuencia de ello eran detenidos, torturados y encarcelados numerosos militantes, simpatizantes y amigos de nuestro Partido; al mismo tiempo, los militantes y simpatizantes de la Organización partidista de Madrid, como los de otras partes del Estado, éramos tiroteados y heridos por la policía política cuando se repartían octavillas o se realizaban pintadas revolucionarias.

EN LA GUERRILLA ANTIFASCISTA


En 1976, desde el III Pleno del Comité Central de nuestro Partido, se lanzó una consigna histórica: Buscar armas y aprender su manejo>. Esta consigna reforzó en el conjunto del Partido y entre los trabajadores más conscientes la conciencia y el compromiso de favorecer por todos los medios posibles el desarrollo de la lucha armada revolucionaria.
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El nuevo Movimiento de Resistencia Antifascista, encabezado política e ideológicamente por nuestro Partido, necesitaba incorporar al proceso revolucionario la lucha armada para poder desarrollarse y hacer frente al régimen fascista y a sus planes de diverso tipo, contenidos en el entramado de la "Reforma política" que estaba poniendo en marcha.
En esas fechas, la Organización armada revolucionaria "Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre" (GRAPO) ya hacía tiempo que había iniciado su resistencia armada. Este fue un acontecimiento de trascendencia histórica. La actividad de la guerrilla antifascista sembraba el pánico entre los fascistas y los partidos reformistas, elevaba la moral y los deseos de lucha de los trabajadores y desenmascaraba la farsa democrática.
Fue también en 1976 cuando pasé a desarrollar mi labor revolucionaria desde la clandestinidad. Por esas fechas y ante la necesidad de fortalecer la guerrilla antifascista, pedí al Partido mi incorporación de forma voluntaria a los GRAPO, donde conservé mi condición de militante comunista a través del reforzamiento de mis principios partidistas.
Comencé mi actividad armada en los comandos que los GRAPO tenían en Euskal Herria. Fue allí donde conocí también, como antifascista y militante comunista, a Juan José Crespo Galende (Kepa), que años después fallecería en prisión en huelga de hambre, siendo el primer preso político que iba a morir en estas circunstancias en el Estado fascista español.
Durante el tiempo que permanecí en Euskal Herria participé en diversas actividades armadas encaminadas a favorecer el desarrollo de la Organización guerrillera, así como en acciones de apoyo a los trabajadores y de desenmascaramiento de la farsa reformista.
Dentro de la actividad desplegada en esos momentos, tendría que destacar las múltiples acciones llevadas a cabo en apoyo a la campaña por la Amnistía General en la cual participaba nuestro Partido y otras Organizaciones Antifascistas. Entre esas acciones llevadas a cabo en Euskal Herria señalaría la numerosa propaganda reivindicada por los GRAPO y distribuida en las fábricas y otros centros de trabajo de la margen izquierda de la ría de Bilbao.
En la lucha por la Amnistía General, los GRAPO, a pesar de su juventud como Organización y de estar perseguidos por todas las fuerzas represivas del Estado, llevaron a cabo una de las acciones militares revolucionarias que más han destacado en toda su historia hasta el presente: El secuestro del oligarca y Presidente del Consejo de Estado Antonio María de Oriol y Urquijo y el del Jefe de Justicia Militar, Teniente General Villaescusa Quilis. Esta acción demostró no solo la gran capacidad organizativa y operacional de los GRAPO, sino también su función o cometido principal al servicio del Movimiento de Resistencia Antifascista y de defensa de los intereses de los trabajadores. Asimismo, esta acción militar revolucionaria hizo tambalearse los planes de la farsa democrática y demostró la vulnerabilidad del Estado fascista.
Como consecuencia de esta histórica operación militar revolucionaria, que tuvo una amplia repercusión en todo el mundo, la represión se abalanzó sobre nosotros, al mismo tiempo que se orquestaban campañas sucesivas de intoxicación y mentiras, una auténtica <propaganda negra>, como la calificaron los mandos policiales y militares que dictaban y controlaban todo lo que se difundía en los medios de comunicación. Así fueron detenidos diversos dirigentes y militantes de la guerrilla, que serían sometidos a brutales torturas durante los más de veinte días que permanecieron en comisaría antes de su ingreso en prisión.
A pesar de todo ello, la Organización armada antifascista continuó su desarrollo: se incorporaron nuevos guerrilleros (obreros, estudiantes, etc), fue ampliada la estructura organizativa y elevada la preparación para las diversas tareas.
A partir de entonces, pasé a formar parte de los comandos de información, uno de los pilares en los que se sustenta la actividad guerrillera. En aquellos momentos me encontraba embarazada, lo cual no impidió que, además de mis tareas en los comandos de información, realizase otras tareas de combate directo no solo contra objetivos fascistas, sino también contra intereses del imperialismo internacional situados en el Estado español.
Después de dar a luz en la más absoluta clandestinidad, tuve que dejar a mi hijo en un lugar seguro cuando apenas contaba con un mes de vida, incorporándome de nuevo a mis tareas en la guerrilla antifascista. No volvería a ver a mi hijo hasta bastante tiempo después, cuando ingresé en la cárcel tras mi primera detención.
Nuestra Organización continuaba golpeando al Estado fascista a través de diverso tipo de acciones y ayudando a los trabajadores. Mientras tanto, la represión se intensificaba y perfeccionaba. El engendro del llamado <Estado de Derecho>, que estaba montando la oligarquía y los que la apoyaban, era un verdadero Estado-policial-militar.
Fue también en este tiempo cuando el Estado fascista difundió por numerosas ciudades carteles con las fotografías de los guerrilleros más buscados, entre los que me encontraba yo. Pero los trabajadores hicieron fracasar estas campañas, ya que no solo arrancaban los carteles y ponían en su lugar <VIVA LOS GRAPO> ó <GRAPO, MÁTALOS>, sino que se convirtieron en una fuente de información de objetivos para nuestras actividades militares: Los trabajadores eran los ojos y los oídos de la guerrilla antifascista.
Llevaba casi tres años participando en la lucha guerrillera. En todo este tiempo, había ido aprendiendo a combatir al desempeñar diversas tareas, había vivido la gran escuela de la guerrilla urbana y se habían fortalecido mis convicciones revolucionarias. También durante todo este tiempo habían sido detenidos bastantes guerrilleros y otros habían sido asesinados por la policía política y la guardia civil, como lo fueron Carmen López y Raúl Calero Arcones; y también Pedro Tabanera, al que conocí personalmente al combatir codo a codo con él. El heroico sacrificio de todos ellos reafirmó mucho más mis convicciones revolucionarias y la entrega al desarrollo de nuestra lucha armada antifascista.
En 1979 se cumplía una primera parte de la existencia de la guerrilla antifascista, que la Organización recogió en el libro <Experiencas de tres años de lucha armada>. En ese libro se encuentran los principios y objetivos revolucionarios de la Organización guerrillera, su cometido dentro del Movimiento de Resistencia Antifascista, su funcionamiento interno y formas organizativas, así como sus diversas formas de combate. Esta es una obra emblemática de los GRAPO, cuya importancia para el conjunto del Movimiento revolucionario es indiscutible. También esta obra, que fue calificada como <fundamental para el desarrollo de la guerrilla urbana en los países capitalistas desarrollados>, tuvo una gran acogida en diversos movimientos revolucionarios dentro del ámbito internacional.

DE LA TORTURA A LA CÁRCEL


Fui detenida por primera vez en octubre de 1979 y torturada en la Dirección General de Seguridad situada en el edificio de la Puerta del Sol de Madrid, ese "caserón de los horrores" donde fueron torturados miles de revolucionarios y donde un gran número de ellos también fueron asesinados, tanto en la época de Franco como en los primeros años de la "Transición". Durante los días que permanecí allí detenida fui torturada directamente por el criminal fascista Antonio Pacheco (más conocido por "Billy el Niño"); en esos días se pusieron a prueba mis convicciones revolucionarias, que son las verdaderamente decisivas para soportar las interminables sesiones de tortura. Está demostrado que los principios revolucionarios, nuestra superioridad moral y la confianza inquebrantable en el triunfo popular revolucionario son armas invencibles, ante las cuales siempre han fracasado los torturadores.
Después de pasar por esta "prueba de fuego", ingresé en prisión, donde permanecería cerca de nueve años.
La política represiva penitenciaria contra los presos políticos durante el tiempo que permanecí en prisión estaba dirigida, desde los primeros gobiernos de la farsa democrática, al exterminio de los revolucionarios encarcelados; éramos rehenes en manos del Estado fascista. Esta política criminal solo era frenada por las luchas de los trabajadores, de las Organizaciones de solidaridad con los presos políticos y de las Organizaciones revolucionarias, que formaban en conjunto un frente unido contra la represión en las cárceles y por la liberación de los presos políticos. Por nuestra parte, convertimos cada prisión donde nos encontrábamos en una trinchera de resistencia. La lucha combinada de la calle y las cárceles era la única forma de frenar a los fascistas: De hacer que respetaran los derechos de los presos políticos y de imponerles determinadas conquistas para llevar una vida lo más beneficiosa posible.
Mi estancia en prisión transcurrió entre las cárceles de Yeserías y en un anexo penitenciario situado al lado de la prisión de hombres de Carabanchel, ambas en Madrid.
Conocí en ese tiempo las inhumanas condiciones de vida: La infraalimentación, la falta de higiene, las insuficientes atenciones sanitarias, las celdas de aislamiento que te retrotraían a siglos pasados, etc. combinado con restricciones y prohibiciones de los más elementales derechos, los controles-cacheos exhaustivos, las provocaciones y agresiones físicas. Junto a todo ello, los antidisturbios y los torturadores de la policía política actuaban con total impunidad dentro del recinto carcelario.
Para nosotras, las presas políticas, al igual que para el conjunto de los revolucionarios encarcelados, la prisión era un frente de lucha multifacética, dirigido a defender nuestra dignidad, nuestros derechos y nuestra condición de presos políticos, tratando de ayudar al mismo tiempo y en la medida de nuestras posibilidades al Movimiento de resistencia que se desarrollaba en la calle; un frente de lucha dirigido también a fortalecernos como militantes comunistas y revolucionarios.
Desde la plataforma de la Comuna de las presas políticas del PCE(r) y de los GRAPO en la que me encontraba, llamada Carmen López en memoria de la comunista y guerrillera asesinada, participé durante todos aquellos años en diversas protestas, motines y huelgas de hambre.
La Comuna no solo era un centro de resistencia, era también una escuela revolucionaria en diversos terrenos. Se semejaba a un pequeño núcleo, aun con las limitaciones carcelarias, de la futura sociedad socialista. Allí combinábamos el trabajo productivo manual -los materiales elaborados servían para fomentar la solidaridad en la calle con los presos políticos-, con el estudio y la formación política planificados; al mismo tiempo, realizábamos constantes trabajos de redacción de textos políticos, etc. Nuestra Comuna administraba de forma colectiva la logística básica y creaba nuestros propios actos culturales.
En nuestros textos, le dedicábamos especial atención a la situación de la mujer trabajadora y a la lucha contra la secular opresión que viene padeciendo, así como a la necesidad de su incorporación a las Organizaciones que practican la lucha revolucionaria, acto supremo de la lucha por su emancipación, que se haya inseparablemente unida al derrocamiento del régimen fascista y la implantación de la nueva sociedad socialista: Entre otros muchos trabajos elaboramos de manera colectiva el libro < La mujer en el camino de su emancipación>, que fue ampliamente difundido en aquel tiempo. La realidad era que la Comuna y su organización conformaban una plataforma excelente para la formación de la mujer nueva.
En resumen, mi estancia en la Comuna reforzó mis conocimientos teóricos revolucionarios y determinados aspectos de la práctica de mi militancia; reforzó mi capacidad de resistencia y elevó mi conciencia de que la lucha revolucionaria era fundamental para mi verdadera emancipación como mujer. En suma, la Comuna fue para mí una auténtica escuela de formación comunista.
El ascenso de la represión fascista tenía su punto de mira puesto en la eliminación de las Comunas de los presos políticos. No habría de pasar mucho tiempo para que uno de los gobiernos del GAL felipista aplicara la política de dispersión, que conllevaba su desmantelamiento.


RETORNO A LA CLANDESTINIDAD EN LA LUCHA ORGANIZADA


Cuando salí en libertad a principios de 1988, la política fascista penitenciaria de dispersión y aislamiento de los presos políticos ya había comenzado. Poco después, la Comuna de la que había formado parte ya no existía; todas mis camaradas habían sido trasladadas a diversas prisiones.
Una vez en la calle, participé en la organización de las luchas en defensa de los presos políticos del PCE(r) y de los GRAPO y contra la política de dispersión carcelaria a la que estaban siendo sometidos. La lucha combinada de los presos políticos y la calle, a la que se unió una extensa solidaridad internacional, fue de gran amplitud e intensidad. Esa política represiva en las prisiones, dirigida por el entonces Ministro de Justicia, el galoso criminal fascista Enrique Múgica, fue la causante del fallecimiento por huelga de hambre del militante de nuestro Partido y guerrillero de los GRAPO José Manuel Sevillano Martín, lo mismo que de las graves secuelas físicas que les quedaron a un buen número de presos políticos. Mientras permanecía en la legalidad, estuve realizando también un trabajo político y organizativo entre la juventud antifascista de Madrid. Este movimiento de la juventud antifascista, que rechazaba la falsa democracia y a los partidos y sindicatos que la apoyaban, estaba tomando carta de naturaleza en la lucha de clases que no iba a cesar de aumentar y era un terreno fértil para desarrollar una labor de organización partidista y revolucionaria.
Habían transcurrido seis meses desde mi puesta en libertad cuando me pasé de nuevo a la clandestinidad. Y habrían de pasar 19 años hasta que pudiese volver a ver a mi familia y a mi hijo que, por aquel entonces, tenía 10 años de edad.
Desde la clandestinidad, mi labor revolucionaria inicial fue desempeñada en las Organizaciones del Movimiento de Resistencia Antifascista. Posteriormente, pasé a desempeñar mi labor revolucionaria en el Partido, que estaba centrado en la decisiva tarea de su reorganización y fortalecimiento.
Estuve un tiempo participando en poner en marcha los organismos básicos de nuestra Organización comunista en el Estado español. Se trataba de crear un Comité dirigente en el interior estrechamente vinculado a nuestra Secretaría General, que se encontraba en el exterior para preservar su seguridad y garantizar la continuidad revolucionaria de nuestro Partido frente a las acometidas de la represión fascista. Al mismo tiempo, se trataba de poner en pie, de manera paulatina, las bases de la elaboración de nuestra propaganda y de su distribución organizada. Junto a todo ello, establecíamos núcleos organizados a un mayor nivel en diversas partes del Estado. Este fue un periodo en el que, aun desempeñando un cometido partidista multifacético, estuve más centrada en las tareas de propaganda. También destaco de este periodo un aspecto fundamental de todo militante comunista: El relacionarse estrechamente con los trabajadores, no solo para desarrollar nuestro trabajo revolucionario, sino también para protegernos, recabar su ayuda y compartir su situación.
En 1989 comencé a desarrollar mi labor comunista en Francia; en ese país permanecería 17 años consecutivos en la clandestinidad. Allí acumularía nuevas experiencias revolucionarias en relación a mi labor en nuestro Partido y viviría las repercusiones de relevantes acontecimientos sucedidos en el Estado español y en el ámbito internacional.
En los años 90, se consumaba la debacle del felipismo y con ella se producía el estrepitoso fracaso del engendro fascista de la <Reforma política>. En estos dos hechos, nuestro Partido y otras Organizaciones revolucionarias, como los GRAPO, desempeñaron un papel de primer orden. Con la llegada al gobierno del aznarismo, se iniciaba el <regreso a los orígenes> más fascistas del régimen político de los monopolios españoles. Mientras tanto, en el marco internacional, el llamado <nuevo orden mundial> fue barrido por la agudización de la crisis general del sistema capitalista, lo que conllevó la escalada fascista generalizada, el intensivo saqueo de los pueblos y las guerras imperialistas de conquista dirigidas a un nuevo reparto del mundo entre las grandes potencias imperialistas.
Asimismo, en esta década continuó el gradual fortalecimiento de nuestro Partido y el incremento de nuestra actividad revolucionaria. El desarrollo de nuestra vanguardia comunista nos permitió ir reconstruyendo organismos partidistas de diverso tipo, que habían sido afectados o desmantelados por la represión fascista en los años anteriores, así como ir ampliando y profundizando nuestra labor revolucionaria y poder realizar varias reuniones colectivas (Plenos) del Comité Central y dos Congresos.
De todas las experiencias acumuladas en mi labor comunista en esta década, destacaría las adquiridas en el Organismo Central de Propaganda del Partido. En él realicé diversas tareas relacionadas, sobre todo, con el diseño, la maquetación, el grafismo y la reproducción de las diversas publicaciones de nuestra propaganda. El Organismo de Propaganda Central, como había sucedido en otros periodos y en otras actividades realizadas durante mi vida organizada, fue para mí una escuela de formación comunista: Allí reforcé mis conocimientos teóricos revolucionarios y mi conciencia comunista, aprendí nuevas tareas especializadas de propaganda que me hicieron avanzar en un conocimiento más integral de esta importante labor partidista y adquirí la clara conciencia de que las tareas de propaganda son decisivas para la labor de organización partidista. En resumen, en aquel tiempo se incrementaron la regularidad y la variedad de nuestras publicaciones, se avanzó en la calidad de su contenido y forma y aumentó considerablemente el número de receptores de nuestra propaganda. Los años 90 supusieron una verdadera eclosión de las variadas publicaciones de nuestro Partido.
Otra destacada experiencia adquirida en estos años, se refiere a mi participación en los encuentros colectivos tan importantes como las reuniones plenarias del Comité Central de nuestro Partido y en el III Congreso. En esos encuentros volví a ver, con todo su futuro, la vitalidad de nuestro Partido y su inquebrantable consecuencia revolucionaria.
Para finalizar con lo más destacado de esta década de los años 90, haré un balance de las principales experiencias que para mí supuso el realizar la totalidad de mis actividades partidistas en territorio francés. En primer lugar, tendría que mencionar el decisivo papel que desempeñaron en mi formación comunista y en el desarrollo de mis propias tareas nuestro Secretario General Manuel Pérez Martínez y otros dirigentes del Partido; en segundo lugar, el poder ver en toda su dimensión la necesidad de disponer de una retaguardia estable y segura, que contenga en todo tiempo elementos fundamentales de la dirección más estratégica de nuestro Partido y destacados resortes que garanticen nuestra continuidad revolucionaria frente a la represión; comprobé también la destacada importancia que tiene para nuestro Partido y el conjunto del Movimiento revolucionario el salvaguardar y fortalecer en todo momento los resortes organizativos, etc. de nuestra propaganda central; por último, destacaría el fortalecimiento de mi propia experiencia para la labor revolucionaria en diversas condiciones de clandestinidad.

DESDE LAS DIVERSAS REORGANIZACIONES DEL PARTIDO A MI VUELTA A PRISIÓN


A partir del año 2000, se desencadenaron toda una serie de acontecimientos de alcance, tanto en lo que concierne a la situación de nuestro Partido como en el ámbito general. Comenzaba una etapa de las más complejas y difíciles que he vivido en toda mi trayectoria revolucionaria.

Por un lado, el sistema capitalista, asediado por la agudización extraordinaria de su crisis general, relanzaba su estrategia planetaria de "Tierra quemada" para hacer frente a su crisis, lo que conllevaba las escaladas fascistas, los saqueos intensivos de los trabajadores y el desencadenamiento de una guerra imperialista tras otra.
Por su parte, el Estado fascista español vería agravarse mucho más su crisis política, económica, territorial y social. El aznarismo sería desalojado del gobierno por el rechazo masivo de los trabajadores. Posteriormente, el zapaterismo, que tornó el relevo en el gobierno a las huestes de Aznar, no solo no dio ninguna solución a las principales reivindicaciones de los trabajadores, de nuestro Partido y de las Organizaciones de la Resistencia revolucionaria, sino que, por el contrario, continuó desarrollando el terrorismo de Estado, la explotación de los trabajadores y la política imperialista; hasta puso en marcha una farsa política con el llamado <proceso de paz> que, combinado con la represión más intensa, pretendía lograr que las Organizaciones revolucionarias renegaran de sus principios y objetivos, dicho <proceso> ha quedado para la historia como un <proceso de paz tramposo>, por lo que fue desenmascarado y combatido.
Durante todo este periodo, el Estado español, en combinación sobre todo con el régimen fascista francés, desarrolló una campaña represiva tras otra contra nuestro Partido y otras Organizaciones del Movimiento de Resistencia Antifascista. Esta intensa y continuada represión supuso, en años sucesivos, las detenciones de numerosos militantes y cuadros comunistas, tanto en Francia como en el Estado español, así como de simpatizantes y amigos de nuestro Partido. La misma Dirección política de nuestro Partido tuvo que ser reconstruida en varias ocasiones.
Especial gravedad revistió la detención en el año 2.000 de nuestro Secretario General Manuel Pérez Martínez, que desde entonces permanece encarcelado en calidad de rehén especial en manos del Estado fascista.
Con el inicio en el año 2000 de la continua represión que el fascismo desató contra nosotros, se frenó el desarrollo que había alcanzado nuestro Partido en los años anteriores. Para volver a relanzarlo tuvimos que poner en marcha en los años sucesivos tantas reorganizaciones y políticas de fortalecimiento del Partido como campañas represivas fueron lanzadas contra nosotros. Esto supuso en cada una de ellas: La reconstrucción de organismos y tareas partidistas afectadas por la represión; una política de corrección de los errores y deficiencias que hubiesen contribuido a debilitar nuestra seguridad frente a la represión y para atajar las deformaciones y atrasos que afectaban negativamente al avance de nuestra labor revolucionaria; así como los continuos planes dirigidos a fortalecer especialmente el aparato político clandestino, que paulatinamente se había ido debilitando, y transformar nuestra influencia política entre los trabajadores en nuevas fuerzas organizadas.
Después de exponer este marco general en el que se iba a desarrollar mi labor revolucionaria en este periodo, me quedaría hablar de las tareas partidistas que realicé y algunas de las experiencias más destacadas.
Pude vivir el desarrollo de varias reorganizaciones, la mayor parte de ellas estando clandestina en Francia donde la reacción francesa, en tándem represivo con la española se lanzaron a nuestra caza y captura de manera ininterrumpida, empeñados en acabar de una vez por todas con nuestra presencia en aquel país.
Hasta aquel periodo había conocido épocas difíciles en la historia de nuestro Partido, bajo intensas persecuciones, detenciones constantes y asesinatos de militantes comunistas; incluso conocía algunas épocas de verdaderas <travesías del desierto> dominadas por la escasez de militantes y de medios, así como por la poca disposición de los trabajadores a incorporarse a la lucha organizada. Por eso, como el conjunto de los militantes comunistas, sobre todo los más veteranos, sabía lo que significaba el vernos sometidos a continuas campañas de cerco y aniquilamiento como las que estábamos sufriendo en aquellos años; conocía también lo que era desarrollar nuestra labor comunista en medio de persistentes debilidades orgánicas, como en las que nos encontrábamos en esos momentos, que se acrecentaban ante cada golpe represivo. Pero ningún militante cesó en su empeño de proseguir la lucha revolucionaria a toda costa; con ese espíritu cada uno de nosotros avanzó en su compromiso revolucionario, incrementó sus tareas y abordó nuevas responsabilidades; esta actitud general recorrió el conjunto de las reorganizaciones puestas en marcha en aquel tiempo.
En cuanto a mis tareas más concretas durante aquellos años fueron diversas y la mayor parte condicionadas por los efectos de la continua represión. La principal fue mi labor en la propaganda central del Partido; mis cometidos en esta tarea se fueron ampliando paulatinamente hasta tener que desempeñar mi labor como responsable de la propaganda central, cada vez con menos camaradas dedicados a esta importante tarea y con menos medios de diverso tipo. Al mismo tiempo, participaba en la configuración de nuevos organismos y tareas partidistas que, o habían sido desmantelados por la represión, o había que reforzarlos. Todo esto me llevó también a formar parte, en determinados periodos, de la propia Dirección Política del Partido, lo que supuso para mí una de las experiencias más enriquecedoras en diversos terrenos en mi vida de militante comunista. Junto a ello, fui desempeñando diversas tareas de logística, algunas de carácter inaplazable para la continuidad de la labor revolucionaria, que se entremezclaban con tareas del propio sostenimiento personal.
Como militante comunista, en aquel periodo pude acumular numerosas e importantes experiencias. La primera que destacaría es la clara conciencia de que nuestro Partido es indestructible: La justeza de nuestra Línea Política, nuestra rica y extensa teoría revolucionaria de vanguardia y cerca de cuarenta años de experiencias prácticas revolucionarias en primera línea de combate son baluartes inexpugnables; de ahí que los crímenes fascistas contra nosotros, los periodos de recesos de las luchas, la insuficiente disposición de los trabajadores a organizarse y nuestras debilidades orgánicas nunca serán muros infranqueables, sino problemas pasajeros y superables. Estas afirmaciones no son consecuencia de una actitud determinada por el voluntarismo o el subjetivismo, sino por el conocimiento que me aporta mi ideología científica marxista-leninista y por el convencimiento de la necesidad histórica de la existencia del Partido Comunista al que pertenezco.
En otros planos de mis experiencias, tendría que destacar también la necesidad de analizar las causas que rodean a los golpes represivos que padecemos; la importancia de la continua formación comunista y revolucionaria de los militantes de nuestro Partido; la correcta relación que debe existir entre militantes jóvenes y veteranos determinada por el trabajo conjunto en todo tipo de labores partidistas; la necesidad ineludible de articular en todo momento el desarrollo del Partido en la labor combinada de las tareas de propaganda y organización, las dos "piernas" sobre las que se sustenta y con las que avanza nuestra vanguardia comunista. Por último, debo hacer especial mención a la necesidad de ampliar y profundizar nuestra labor entre los trabajadores; esta será siempre una tarea capital, ya que es la fuente que proporciona vitalidad a nuestro Partido, hace que se hundan las raíces comunistas entre las masas trabajadoras y nos fortalece continuamente ante las arremetidas de la represión fascista.

A principios de junio de 2007 fui detenida nuevamente cuando estaba acabando, junto a mi compañero, otro número de <RESISTENCIA> (nuestro Órgano Central de propaganda), en una minúscula habitación de un piso compartido con emigrantes latinoamericanos en la ciudad de Barcelona.
En las cárceles del Estado fascista español continuaba la política de exterminio de los presos políticos, basada en la dispersión carcelaria, en las medidas de aislamiento y en un buen número de prohibiciones de los más elementales derechos.
Desde mi detención he pasado por las cárceles de Soto del Real (Madrid), Brieva (Ávila), Topas (Salamanca) y Zuera (Zaragoza), donde me encuentro actualmente.
Fui juzgada en la Audiencia Nacional y condenada a 11 años y 11 meses de prisión. En aquel juicio farsa, a pesar del enorme montaje jurídico-policial dirigido a fundir en un todo único al PCE(r) y a la Organización guerrillera antifascista GRAPO, quedaron demostradas las actividades específicamente partidistas de los militantes comunistas; al mismo tiempo, fue desmontada toda vinculación orgánica entre ambas organizaciones debido a sus diferentes formas de organización, funcionamiento y condiciones de militancia, así como a sus diferentes formas de lucha. Ante aquel Tribunal especial fascista quedó demostrado que, en realidad, a nuestro Partido se le viene persiguiendo desde su reconstitución por su papel de vanguardia comunista de la clase obrera, por su cometido de conductor político e ideológico del conjunto del movimento revolucionario en el Estado español y por ser el Partido de la Revolución Socialista.

Después de la exposición de todos estos aspectos, añadiré a modo de CONCLUSIÓN:
Por una parte, mi firme convicción en la defensa de nuestros principios comunistas, de nuestra Línea Política y de los objetivos revolucionarios; mi compromiso de apoyar las luchas de los trabajadores y todo tipo de formas de resistencia y mi propósito de contribuir a llevar adelante los objetivos de mi Partido en la calle en la medida de mis posibilidades. Por otra parte, continuaré defendiendo en la cárcel mi condición de militante comunista frente a toda política represiva. Por último, hago un llamamiento especial a todos los trabajadores que lean este texto a fortalecer nuestro Partido, ya que es el único que puede llevarnos a terminar de una vez por todas con el fascismo, la explotación y la miseria a que nos someten.

Cárcel de Zuera (Zaragoza)

Noviembre de 2012


Fuente: http://www.presos.org.es/