miércoles, 19 de noviembre de 2014

Las Mujeres en la Era de Stalin: La lucha de las mujeres soviéticas contra el velo (Anna Louise Strong)

El cambio de estatus de la mujer ha sido una de las transformaciones sociales más importantes en todas las regiones de la URSS. La Revolución trajo consigo la plena igualdad legal y política para las mujeres: la industrialización proporcionó la base económica para un salario igual. Pero en cada pueblo y aldea las mujeres aún tuvieron que luchar contra costumbres centenarias.Por ejemplo, llegaron noticias de un pueblo de Siberia en el que, después de que las granjas colectivas otorgaran la independencia económica a las mujeres, éstas convocaron una huelga en protesta por el maltrato físico a las mujeres y acabaron con esa costumbre consagrada en una semana.


"Todos los hombres se burlaban de la primera mujer que elegimos para nuestro soviet rural", me contó una presidenta de aldea, "pero en la siguiente elección elegimos a seis mujeres, y ahora somos nosotras las que nos reímos". Conocí a veinte de estas mujeres presidentas de aldea en 1928, en Siberia, a bordo de un tren destinado a un Congreso de Mujeres en Moscú. Para la mayoría de ellas éste era su primer viaje en tren, y sólo una había estado fuera de Siberia. Habían sido invitadas a Moscú para asesorar al gobierno acerca de las demandas de las mujeres. Sus respectivos distritos las habían elegido a ellas como representantes.

 La lucha más tenaz de todas por la liberación de la mujer tuvo lugar en Asia Central. Aquí las mujeres eran bienes inmuebles vendidos en temprano matrimonio, a partir del cual nunca volvían a ser vistas en público sin el horrible "paranja", un velo largo y negro de crin tejida que cubría el rostro entero dificultando la respiración y la visión. La tradición otorgaba a los maridos el derecho a matar a sus mujeres si se quitaban el velo; los mullahs (sacerdotes musulmanes), apoyaban esta costumbre en la religión. Las mujeres rusas trajeron el primer mensaje de libertad: fundaron clínicas de atención a la infancia, donde las mujeres nativas se quitaban el velo en presencia de otras personas. En estos lugares se discutían los derechos de las mujeres y los males del velo. El Partido Comunista ejercía presión sobre sus miembros para que permitieran a sus mujeres quitarse el velo. 

Cuando visité por vez primera Tashkent, en 1928, una conferencia de mujeres comunistas anunciaba:En pueblos atrasados nuestras militantes están siendo violadas, torturadas y asesinadas. Pero este año debemos terminar con el insidioso velo; éste debe ser un año histórico".
"
Incidentes espantosos siguieron a esta resolución. Una alumna de una escuela de Tashkent dedicó sus vacaciones a manifestarse en favor de los derechos de la mujer en su pueblo natal. Su cuerpo descuartizado fue devuelto a la escuela en un carro que llevaba escritas las siguientes palabras: "Esto a cambio de tu libertad para las mujeres". Otra mujer había rechazado las atenciones de un terrateniente y se había casado con un campesino comunista; una cuadrilla de dieciocho hombres, incitados por el terrateniente, la violaron en su octavo mes de embarazo y luego la asesinaron y arrojaron su cuerpo al río.

 Muchos poemas fueron escritos por las mujeres para expresar su lucha. Cuando Zulfia Khan, una luchadora por la libertad, fue quemada viva por los mullahs, las mujeres de su pueblo escribieron este lamento:

¡O, mujer, el mundo no olvidará tu lucha por la libertad!
Tu llama, que no piensen que te ha consumido.
La llama en la que ardiste es una antorcha en nuestras manos.

La ciudadela de la opresión ortodoxa era Santa Bokhara. En este lugar se organizó una dramática retirada colectiva de velos. Se extendió la noticia de que algo espectacular iba a ocurrir el Día Internacional de la Mujer, el 8 de Marzo. Aquel día se celebraron mítines masivos de mujeres en muchas partes de la ciudad, y las oradoras animaron a todas las mujeres presentes a quitarse el velo a la vez. Las mujeres marcharon sobre la plataforma, arrojaron sus velos delante de las oradoras y luego desfilaron por las calles. Las tribunas se habían instalado donde los líderes del gobierno solían saludar a las mujeres. Otras mujeres se unieron al desfile desde sus casas y arrojaron sus velos sobre las tribunas. Este desfile rompió la tradición del velo en Santa Bokhara. Muchas mujeres, por supuesto, se pusieron otra vez los velos antes de enfrentarse con sus maridos airados. Pero desde aquel día el velo se vio cada vez menos.

El poder soviético empleó muchos medios para la liberación de las mujeres. La educación, la propaganda, la legislación, todo fue utilizado. Se celebraron grandes procesos públicos para juzgar a los maridos que asesinaban a sus mujeres; la presión de la nueva propaganda dio la razón a los jueces que aplicaban la pena de muerte para castigar los actos que la vieja costumbre no consideraba criminales. El instrumento más importante para liberar a las mujeres fue, como en la propia Rusia, la reindustrialización.

Visité una nueva fabrica de seda en la Vieja Bokhara. Su director, un hombre pálido y exhausto que trabajaba infatigablemente en la construcción de una nueva industria, me dijo que no esperaban que la fábrica obtuviera beneficios durante mucho tiempo. "Estamos entrenando a las mujeres del pueblo para que sean el nuevo personal de las futuras factorías de seda del Turquestán. Nuestra fábrica es la fuerza conscientemente aplicada que ha roto la costumbre de llevar velo en las mujeres; exigimos que las mujeres se quiten el velo dentro de la fábrica".

 Las jóvenes trabajadoras textiles escribieron canciones sobre el nuevo significado de su vida,cuando cambiaron el velo por el tocado o pañuelo ruso.

Cuando emprendí el camino a la fábrica 
Encontré allí un nuevo pañuelo,
Un pañuelo rojo, un pañuelo de seda,
¡Comprado con el trabajo de mis propias manos!
El rugido de la fábrica está en mí.
Esto me da ritmo.
Esto me da energía.

 No podemos leer lo anterior sin recordar, en contraste, la "Canción de la Camisa" de Thomas Hood, que habla de las condiciones de las primeras fábricas de Gran Bretaña.

Con dedos cansados y magullados,
Con párpados pesados y rojos,
Una mujer se sentó, en harapos nada femeninos, 
A manejar su aguja y su hilo.
La puntada, la puntada, la puntada, en la pobreza, el hambre y la miseria,
Y de todos modos, con una voz de diapasón doloroso,
Cantó la canción de la camisa.

 En la capitalista Gran Bretaña, la fábrica era un instrumento de explotación para el beneficio privado de unos pocos. En la URSS no sólo era un medio para crear riqueza colectiva, sino también un instrumento utilizado de manera concienzuda para romper los grilletes del pasado. 


Fuente: http://euskalherriasozialista.blogspot.com.es/

domingo, 9 de noviembre de 2014

La UNICEF y la OMS esterilizan masiva y encubiertamente a las mujeres africanas

El martes 4 de noviembre la Asociación de Médicos Católicos de Kenya denunció en un comunicado público que en una vacuna contra el tétanos administrada a 2,3 millones de niñas y mujeres había encontrado un antígeno que les provoca abortos espontáneos. Esta vacuna la administraron la Organización Mundial de la salud y la UNICEF.

"Hemos enviado seis muestras de todo Kenya a unos laboratorios del sur de África. Han dado positivo al antígeno de la hormona HCG", dijo el doctor Muhame Ngare del Mercy Medical Center de Nairobi, portavoz de la Asociación de Médicos Católicos de Kenia.

El doctor Ngare denunció que "la campaña no tenía el propósito de erradicar el tétanos neonatal sino que era un ejercicio coordinado de esterilización masiva con una vacuna que regula la fertilidad. La prueba se presentó en el Ministerio de Salud antes de la tercera ronda de vacunaciones, pero fue ignorada".

No es ninguna novedad. Desde hace décadas los países africanos son un laboratorio para experimentar en vivo con planes médicos de esterilización en masa, mutaciones genéticas, vacunas, infecciones y virus. Se trata de proyectos de las multinacionales farmacéuticas, e incluso militares algunos de ellos, que cuentan con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, la UNICEF y ONG, y están financiados por fundaciones con supuestos fines caritativos y altruistas, especialmente la Fundación Gates.

En la actualidad la fundación de Bill Gates, un malthusiano declarado, es el mayor contribuyente a Estados Unidos y Gran Bretaña. Hace unos años su directora, Margaret Chan, reconoció que su presupuesto estaba siendo restringido, por lo que se veía obligada a tener en cuenta "los intereses de los donantes".
los presupuestos de la Organización Mundial de la Salud. Entrega más dinero a este organismo que

Supuestas campañas mundiales de vacunación contra el tétanos o la meningitis encubren proyectos imperialistas de esterilización masiva de las mujeres del Tercer Mundo, es decir, de exterminio de la población.

En muy diversos países, tanto de África como de Asia o Latinoamérica, las congregaciones católicas y los islamistas son los que más han destacado en la denuncia de estos planes de aniquilación.

"Bajo el yugo imperialista, la maternidad está hasta tal punto condicionada que, en ocasiones, tener muchos hijos es una forma de combatir los planes de exterminio de muchos de los pueblos sojuzgados. En Puerto Rico, por ejemplo, en sólo 10 años, el imperialismo ha esterilizado al 80 por ciento de las mujeres en edad de procrear; es decir, casi a la totalidad de las mujeres fértiles. El régimen racista de Sudáfrica está estudiando la puesta en marcha de un plan para la esterilización masiva de las mujeres negras; al tiempo, a las mujeres blancas se les niega la utilización de anticonceptivos para fomentar el aumento de la población blanca. En Brasil, México y otros países latinoamericanos, se han llevado a cabo campañas masivas de esterilizaciones en determinadas zonas populares. En Bangladesh, los médicos y todo el personal sanitario reciben incentivos económicos por cada esterilización practicada y, si no consiguen cubrir al menos un 70 por ciento de la cuota mensual estipulada, son despedidos de sus trabajos."

Fuentes:

http://movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com.es/2014/11/la-unicef-y-la-oms-esterilizan-masiva-y.html

"La mujer en el camino de su emancipación" Carmen Jiménez Castro